2/19/2013

La Historia no los absolverá






Por: Lázaro Tirador Blanco



Es increíble que muchos que habitan en países en los que existe una total libertad de propiedad, de movilización, de expresión de disentir o aprobar, de invertir, etc. que son los derechos básicos de cualquier sistema político –independientemente de su afiliación-, que han visto a los cubanos soportar una férrea tiranía que ha destruido Cuba, aplaudan la estratégica salida del régimen castrista que ahora utiliza “algunas libertades inéditas” para entretener a los asfixiados cubanos y lograr los aplausos de los sinvergüenzas que en muchas partes del mundo siguen admirando a los Castro y a sus mentiras envueltas en un patriotismo cínico y sin patria.

Es normal que muchos humildes cubanos vean en estos actos de la tiranía una especie de alivio para sus penurias y hasta la oportunidad de visitar sin tantas restricciones a sus familiares que han huido de la isla. Es además justo que lo aprovechen. Pero que supuestos opositores que han disfrutado de los beneficios de la internet –prohibida en Cuba férreamente- y que ellos usan en plena libertad pese a ser “acosados por el régimen” y que en realidad lo único que han aportado es hacer crecer sus perfiles “opositores” y promover su supuesto liderazgo ante organizaciones internacionales y gobiernos sentimentales u oportunistas que ni siquiera levantan su voz en defensa del oprimido pueblo cubano, pero que están listos a dar publicidad a sus gestos de reforma, como ahora lo es el caso de la entrega de pasaportes y la libertad de salida al exterior, de muchos, aunque a algunos de los más peligrosos se los siguen negando o haciéndoles el proceso más complicado que a otros.

Hay supuestos opositores dentro de Cuba que –pese a algunos sustos esporádicos-, han vivido y manifestado su supuesta disidencia con relativa libertad y que inclusive han logrado amasar bastante dinero, que hoy les permite viajar como turistas o como promotores de sus fabricadas personalidades opositoras.

Lo más terrible es que mientras esto pasa, las cárceles se mantienen llenas de disidentes, opositores o simplemente de personas que sufren venganzas políticas, castigos por disentir o simplemente como advertencia de que la mano de hierro del régimen no tiembla a pesar de los discursos suavizados y las supuestas medidas de apertura que se divulgan.

Quienes hemos vivido en las entrañas del castrismo, engañados, oprimidos o perseguidos; quienes han visto sus familias separadas durante décadas y han tenido que sumergir sus vidas en las más oscuras maquinaciones políticas y represivas de la historia de nuestro continente; quienes sabemos por experiencia o por conocimiento cabal del protagonismo que ha tenido el castrismo en los movimientos armados en toda la América Latina, en el nombre de la libertad y que ha costado más muertes y dolores que todas las llamadas dictaduras que –supuestamente-, los Castro ayudaron a derrotar, podemos reconocer en estas libertades que ahora ofrecen tratando de prolongar el inevitable juicio del pueblo y del mundo, una nueva maniobra como las que han usado en las distintas etapas de su régimen y que les han ayudado a preservarlo.

Muchos han aplaudido las medidas de apertura económica del régimen, sin darse cuenta que los que tienen la bendición de recibir ayuda económica del extranjero, los que han tenido negocios permitidos por algún personaje del gobierno o los que han logrado hacer dinero en actividades subterráneas –a veces sobornando a las autoridades-  y los que están a la sombra del sistema, son los únicos que pueden aprovechar estas estrechas coyunturas que pretenden mostrar al mundo las “libertades que tenemos los cubanos”. No obstante, la realidad es que han oficializado una nueva clase que existía a tenor del régimen y que en nada ayudará a un pueblo cuyo salario no le alcanza ni para mal comer, mal vestir y mucho menos para viajar y tener otras oportunidades dentro o fuera de Cuba.

En una de sus primeras declaraciones a raíz de una frustrada actividad en Brasil, la bloguera cubana Yoani Sánchez declaró sobre las más recientes medidas del régimen: "Las reformas más importantes son en el campo económico, la entrega de tierras ociosas a manos particulares para producción, la libertad de comprar y vender casas, que parece algo pequeño, es un tremendo cambio".

Es vergonzoso que alguien que se supone aboga por las libertades en Cuba diga que es un “tremendo cambio” que el castrismo quiera devolver a los mismos a los que expropió un poco de su tierra maltratada, abandonada, sin recursos y que el mismo gobierno ha sido incapaz de hacerlas producir y que esto sea considerado algo casi maravilloso. Es obvio que esta cubana vive en Cuba fuera de la realidad y solo se dedica a escribir de su entorno intelectual y de una muy bien definida estrategia para cultivar su “imagen disidente” que ya le ha aportado varios premios fuera de Cuba y cuya cosecha se ha apresurado a hacer en el medio de la efervescencia noticiosa que las “aperturas” castristas le brindan. No hay nada personal en esta opinión y espero que en algún momento la bloguera se retracte de su desliz, porque la vida y la inexorable justicia de Dios siempre pasa la cuenta.

Estoy seguro que aún se levantarán algunas voces disidentes más aplaudiendo las “aperturas” que los césares del castrismo van a ir dando como migajas bien dosificadas a su esclavos. Pero también estoy seguro que el verdadero pueblo cubano, el que no se puede sentar en una computadora, ni solicitar una visa a algún país y mucho menos pagar un viaje; aquellos a los que nunca los invitará un alto funcionario de un país –mucho menos a numerosos países-, para que hablen de su hambre, de sus enfermedades, de los desprecios o golpes recibidos, de ser sólo las sombras de personas en su propio país y que tampoco subirán a podios o a escenarios a recibir premios, aplausos y loores ganados en los hoteles cubanos, en las computadores de la SINA o con sus vidas “amenazadas” en las calles del Vedado habanero y en la tibia disidencia con la que protagonizan de cuando en cuando algún capítulo no muy complicado, pero que logra mantener a la expectativa y activa a la audiencia internacional que está dispuesta a dar premios, ayuda de dinero a título personal, rendir tributo a la personalidad individual pero que no ha tenido ni tienen el valor ni el civismo de levantar sus voces en los foros internacionales para condenar el ostracismo en que está sumido el pueblo cubano, que sobrevive bajo la dictadura más larga, opresora y represiva que ha sufrido nuestro continente y el mundo.

¡Cuidado aquellos que le hacen el juego al castrismo cuando se preocupan más por su ego que por la sufrida Patria cubana! ¡La Historia no absolverá ni a los tiranos ni a los que les continúen haciendo el juego en sus maniobras mentirosas para demorar su inexorable juicio!

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