7/28/2011

El envilecimiento de un oficial permite fabricar un caso policial, un conflicto en la sociedad civil

El envilecimiento de un oficial permite fabricar un caso policial, un conflicto en la sociedad civil

Caso: Oscar Marrero Esquivel

El poder de la dictadura que arremete contra el país, no solo se halla en las altas esferas gubernamentales, ha habido una configuración que permite a otros niveles, ejercer también este tipo de influencia. Este caso relata el odio acumulado en un instructor de la policía, contra un joven con vida disipada, pero justificable, si se considera que su hermana residente en los Estados Unidos de América, le enviaba dinero a la cuenta Caribbean Transfers No.9560000000979008, en la que llegó a tener un saldo de más de 3 mil dólares.

Durante la exposición de los hechos, se podrá observar el nivel de deterioro de los conceptos éticos que existe en la juventud de hoy, no solo en la capital del país, pero también en el resto de las provincias, porque este caso se desarrolla en Camagüey. Para nada se toma defensa de alguien por sucesos tan desagradables, pero es necesario dejar claro que la justicia no actuó debidamente, ni en el proceso de instrucción ni en el juicio y su correspondiente Sentencia.

Oscar Marrero Esquivel, es un joven de 33 años de edad, que cumplió dos sanciones, la primera por hurto y la segunda por encubrimiento, no obstante, estos antecedentes no fueron óbice para que se le brindara la confianza de trabajar en un almacén de cárnicos, como encargado y existe una carta que acredita que mantenía una correcta actitud laboral. El instructor del supuesto delito actual, 1er.tte. Leosmeny Navarro García, atendía por el DTI (Departamento Técnico de Investigaciones), su centro de trabajo y 4 años atrás, lo llevó a juicio acusado de malversación; sin embargo una auditoría dio como resultado que no existía ningún faltante, por lo que salió absuelto. A partir de ese momento quedó marcado para este oficial, que al parecer no aceptó su derrota y decidió aplicar el dicho: “al que velan no escapa”.

Todo comenzó el 15 de abril de 2010, cuando Oscar conducía un auto, que no era de su propiedad, fue detenido por un policía motorizado para ser objeto de inspección, pues todos los vehículos de esa marca debían pasarla. El coche quedó ocupado por tener una pieza que no correspondía con el año de fabricación del mismo. Aunque el peritaje que se le hizo a la pieza no dio resultado, Oscar fue detenido al día siguiente en la 3ra. Unidad de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria).

Al haber cambiado la pieza del auto en cuestión, se le acusa de un delito de receptación, por el cual se efectúa un registro en su casa, que no tuvo resultado positivo. Después de 7 días de detenido y sin consecuencia alguna con respecto a delitos de índole económicos, comienzan a investigarlo por tráfico de drogas.

Utilizaron para ello un perro entrenado al respecto, después de buscar en cinco ocasiones en el vehículo, que le fue retenido, el animal raspó en un lugar y los especialistas dijeron que había marcado una acción. Debido a esta sospecha trasladan a Oscar, de la 3ra. Unidad para la Seguridad del Estado, por lo cual volvieron a registrar la casa, buscando drogas; el resultado fue negativo, pero ocuparon algunos equipos electrónicos, que devolvieron a los dos meses por ser propiedad de otros miembros de la familia.

Así continuaron acusándolo de cosas, como tráfico de personas y proxenetismo, inculpaciones que no pudieron ser probadas. Finalmente, después de investigar profundamente su vida, logran vincularlo a salidas -algunos años atrás- con jóvenes de la ciudad, y el Instructor Leosmeni Navarro García, le enseña los documentos de cargos y le dice: “Esta vez no te me vas a escapar, 20 años no te los quita nadie”. Sin lugar a dudas había acabado de fabricar un caso de corrupción de menores que además se llevaría a cabo de oficios, pues no existían acusadores hasta el momento en que el Instructor comenzó a inquirir y llevó a declarar a las “supuestas” menores. Lo que trajo, adicionalmente, consecuencias a 6 personas más que se vieron involucradas en estos actos.
Después de 42 días en la policía política, fue trasladado para la prisión Cerámica.

Como víctimas, aparecen las ciudadanas Isabel Cristina Ruíz Calderón y Osleydis Méndez Sabaurí nacidas el 24 de mayo y el 10 de setiembre de 1993, respectivamente. En ambos casos se puede destacar que mantenían una vida nocturna activa y continuada, en cabarets y otros centros, así como relaciones sexuales múltiples, antes de conocer al procesado Oscar Marrero Esquivel. Por otra parte en ningún momento de estas relaciones hubo acusación de los padres de las “supuestas perjudicadas” e incluso las de éstas con Oscar fueron conocidas y aprobadas por ellos, según consta en la propia sentencia del juicio.

Existe una declaración ante notario público de Yunior Hernández Pimentel, padre por afinidad de Isabel Cristina Ruíz Calderón, que era pareja de la mamá de ésta, nombrada Josefa Cristina Calderón Betancourt; en la que detalla que el 13 de mayo de 2008 (día de su cumpleaños), estaban en el Cabaret Tradicuba, él y su enamorada, acompañados de Isabel Cristina y Oscar, de donde se marcharon a las 2 de la madrugada. La joven le pidió permiso a su mamá -después de dejarla junto a Yunior en la casa que tenía alquilada- para que Oscar se quedara con ella en su domicilio. Incluso explica Yunior que la mamá de Isabel Cristina la llamó por teléfono para cerciorarse que habían llegado a la casa, donde también estaba su abuela. En este punto cabría preguntarse:
- ¿Cómo si Isabel Cristina era menor de edad, estaba dentro del Cabaret?
- ¿Cuán acostumbrada estaba a llevar hombres a dormir a la casa, cuando incluso en ella estaba su abuela?
- ¿Por qué el instructor no buscó a los anteriores corruptores de esta menor?, ya que ella afirma que Oscarito no fue su primera relación sexual.

En el caso de Osleydis que cumplió los 16 años, el 10 de setiembre de 2009, tanto ella como su madre firmaron sendas cartas, donde se refutan las fechas de los encuentros sexuales, fijados por el Instructor en días no precisados de julio y agosto de 2009 y explican que ocurrieron el 27 de setiembre y el 3 de octubre de ese año e incluso tienen un certificado médico que acredita que Osleydis estuvo aquejada de hepatitis hasta el 17 de setiembre, cuando fue dada de alta, espacio de tiempo que permaneció en La Habana, y que dio lugar a serias afectaciones en sus resultados docentes en la Escuela de Artes donde estudiaba Teatro. Además la mamá de Osleydis firmó una declaración admitiendo que las relaciones de su hija con Oscar, ocurrieron bajo su consentimiento.

Tanto Isabel Cristina como Osleydis contrajeron matrimonio, con 16 años de edad, la primera con un ciudadano mejicano, la segunda con Esmir Lima Brizuela, el que fue objeto de una corrección procesal por haber variado su declaración en el juicio.

Todas las acusadas, e incluso las perjudicadas afirman que el instructor Leosmeny Navarro García, las obligó a declarar en contra de Oscar, usando diferentes métodos de chantaje y amenazas para intimidarlas, entre ellas el hecho de que fueron citadas a la sede de la Seguridad del Estado.

Osleidys plantea en su declaración de puño y letra que Leosmeny la amenazó con decirle a sus padres que hacía prácticas homosexuales, también la intimidó con dejarla presa y por miedo accedió a copiar a mano la declaración que él había escrito a máquina con antelación.

Isabel Cristina expone que se sintió presionada porque su mamá, que es estomatóloga, cumplía misión internacionalista en Venezuela y existió la amenaza de interrumpirle la misión. Ella fue citada a la Seguridad del Estado a través de su papá, estaba muy nerviosa y por lo tanto, casi ni leyó lo que le dieron a firmar. Pero en ese período su mamá llegó de Venezuela y la llevó a la sede de la policía política –nuevamente- cuando supo lo sucedido y ella cambió la declaración, al igual que su mamá decidió deponer. Habría que destacar que finalmente, Isabel Cristina integró el grupo de los acusados de corrupción de menores, a la vez que fue víctima.

La acusada Liuba Basulto Basulto escribió un testimonio, explicando que cuando la citaron estuvo muy presionada, porque le decían que la iban a dejar presa por corrupción de menores y que era lesbiana, que colaborara porque se lo iban a decir a su familia. Isabel Cristina y ella se pusieron de acuerdo en lo que iban a declarar para que no tuvieran problemas que afectaran sus relaciones en el hogar.

Herminia Pérez Quiroz, también acusada expuso que todo el tiempo del interrogatorio la presionaron con que se lo iban a decir a su familia y la iban a dejar presa y ella explicó que por su niño no insistió en cambiar la fecha en su declaración, sabiendo que no era correcta, pero le decían los oficiales en la Seguridad del Estado que no iba a pasar nada si ponía la fecha en el mes de agosto.

Por su parte Deleinis Nicle Sayú expresa que fue tanta la presión y las amenazas de decirles a sus padres lo que sucedía, que ella desistió de cambiar la fecha de los sucesos, aunque sabía perfectamente que no había sido en agosto.

De todo lo antes expuesto, se puede concluir que el instructor Leosmeny Navarro García, utilizó la presión para poder facilitar su deseo de llevar a juicio a Oscar, ya que en las declaraciones la fecha era determinante, pues como se ha explicado la “supuesta” menor Osleydis Méndez Sabaurit cumplía 16 años, el 10 de septiembre, apenas unos días después del momento en que se fija uno de los hechos. Es por eso que los documentos de cambio de declaración que se hicieron en presencia de un notario, no fueron aceptados por el Tribunal, se refieren precisamente a las fechas de las actividades en la que participaron las víctimas. Adicionalmente a ello, a la vista oral no se llevó a declarar al segundo instructor que tuvo el caso, nombrado capitán Luis Marcel Espinosa Zamora, ante el cual estas mujeres fueron a dar su testimonio.

En el caso de Osleydis, ella escribió que en los meses de julio y agosto se encontraba con hepatitis, (adjunta certificados médicos y análisis de laboratorio que indican que estuvo con esta enfermedad, diagnosticada el 2 de julio de 2009, hasta el 17 de setiembre del mismo año, en que fue dada de alta). Fue a finales de setiembre cuando conoció a “Oscarito”.

Deleinis Nicles Sayú expresa que ella conoció a Oscar el día 4 de setiembre de 2009, porque fueron juntos a buscar un regalo que alguien le tenía por su cumpleaños que había sido el día anterior. Da como la fecha de los sucesos el 3 de octubre de 2009, porque a partir de ese día comenzó una relación con el encartado Nelson Lázaro Cedeño Serrano.

Por su parte Herminia Pérez Quirós sitúa la fecha después del 17 setiembre, el primer cumpleaños de su hijo y dice fue en el mes de octubre cuando salió con Deleinis y sucedieron los hechos.

La mamá de Osleydis nombrada Magalys Sabaurín Brache, hizo una declaración jurada, donde plantea que su hija conoció a Oscar, el 27 de setiembre de 2009 y que la última vez que la dejó salir con él -pues se enteró que Oscar era casado- fue el 3 de octubre del mismo año, día en que iba a celebrar la fecha del trabajador agropecuario.

Existe contradicción sobre las fechas en la Sentencia, aunque en el Segundo Resultando se plantea por decantación que dos de los acusados fueron coherentes y coincidentes con la fecha de ocurrencia de los hechos; sin embargo no se precisa el momento exacto en dos de los tres sucesos. Se dice: “en la última semana de julio de 2009” y “un día no precisado de agosto de 2009”.

Otro aspecto -poco ortodoxo- de la Sentencia No. 288/10 del Tribunal Provincial de Camagüey, es el referido al hecho de los detalles lascivos que propicia, recreándose varias veces en ello y convirtiendo la Sentencia en un relato pornográfico. Y la aceptación, de forma morbosa, por el Tribunal de lo que el acusado tenía en mente, (como si quisiera meterse en su cerebro) cuando decidía invitar a salir a alguna de las víctimas, aunque en ningún momento Oscar admitió haber cometido estos delitos. Como por ejemplo: “para materializar lo que había decidido”; “ocasión en que decide emplear a la menor Isabel Cristina en la práctica de caricias sexuales con personas de su propio sexo”; “sin sospechar las verdaderas intenciones que animaban al acusado”.

La Sala desestimó las declaraciones de todos los testigos de descargo, pues los consideró parcializados y que ninguno propició suficiente y convincente razón de ciencia que permitiera acogerlos como ciertos. Solamente tomó en cuenta la declaración del Instructor Policial que califica de muy esclarecedora, y que ilustró de las distintas acciones de instrucción realizadas y el resultado de las mismas. Explicó el Tribunal que como es típico en hechos de esta naturaleza la mayoría de los testigos de descargo se mostraron evasivos, variando las declaraciones brindadas durante el proceso, que dice ser las que se ajustaban a la realidad por ser coincidentes unas con otras.

Los testigos no fueron evasivos, sino divergentes de lo que dijeron en el proceso de instrucción y las declaraciones a la Sala coincidieron, por lo que el Tribunal llegó a un argumento de convicción que no se puede considerar objetivo. Desestimó también los documentos de transferencia monetaria que demuestran la solvencia de Oscar y la injustificada afirmación de que realizaba gastos por encima de sus posibilidades económicas.

El Tribunal reconoce que en el acto de juicio oral, cuando la víctima Osleydis es mayor de edad, se retracta de su declaración inicial, pero no lo admite; igual que no admitió la fiscalía el documento que ella escribió modificando su declaración. En ese momento el Tribunal estima que Osleydis ha sido objeto de manipulación. Esta consideración es subjetiva y presume injustamente, por tanto, la mala fe de la testigo. La Sala no aplicó lo establecido en los Artículos 326 y 327 de la Ley de Procedimiento Penal.

Se quebrantaron formalidades y garantías esenciales del procedimiento, se dejaron de practicar pruebas de importancia esencial, no se valoraron adecuadamente las que se practicaron en el juicio oral y existen hechos desconocidos para los jueces que decidieron el asunto, que en unión de los comprobados en el proceso hacen presumir la inocencia de los sancionados

Todo lo anteriormente expuesto causó que Oscar Marrero Esquivel fuera condenado por dos delitos de Corrupción de menores a 18 años de privación de libertad y como sanción conjunta se le impuso la de 10 de años de privación de libertad. Por su parte Isabel Cristina Ruiz Calderón, que resultó víctima y acusada, a la misma vez, recibió una sanción de 5 años de privación de libertad subsidiada por limitación de libertad por igual período de tiempo.

Inexplicablemente, esta reo partió de forma legal hacia México, donde reside en estos momentos, 4 días después de haber sido sancionada y con 17 años de edad.

El Grupo de Análisis de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, integrado por Miladis Carnel González, Leidy Coca Quesada, Pedro Larena Ibáñez, Arnaldo Ramos Lauzurique y Martha Beatriz Roque Cabello, tiene en su poder todos los documentos probatorios de este análisis y un video de la “supuesta víctima” Orleydis Méndez Sabaurín que pone a disposición de todo aquel que quiera verlos.


Video
La Habana, 28 de julio de 2011.





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