6/23/2011

Por los humildes y para los humildes.

Dr. Rodolfo González Mora

     

Desde los primeros años del triunfo  de la “Revolución”, el gobierno reseñó, que la esencia  de este proceso estaba determinada por las grandes masas de trabajadores, campesinos y estudiantes, que cansados de soportar un régimen de oprobio como el de  Fulgencio Batista, decidieron alzarse en armas  para derrotar la tiranía. Y que fue hecha por los humildes y serian los humildes -como protagonistas y parte más desposeída del pueblo- los que tendrían todos los beneficios.

En el transcurso de cinco décadas, los humildes no han tenido una verdadera respuesta referente a la situación de la vivienda. Hoy día el estado cubano ha informado de una serie de cambios para tratar de paliar la aguda crisis de fondo habitacional en el país, ejemplo de ello, es la creación de tiendas liberadas para la venta de materiales de la construcción. Nos preguntamos: ¿en qué aspecto estas tiendas beneficiarían  a los humildes; si el saco de cemento tiene un costo de cien pesos, un bloque de hormigón diez pesos, una puerta mil doscientos pesos y un metro cubico de áridos rebasa los doscientos pesos?. En un país donde el salario  no es suficiente casi, ni para adquirir la exigua canasta básica.

A pesar de todas estas calamidades, se observa algún ritmo constructivo de nuevas casas en toda la ciudad, con una innumerable cantidad de recursos que van desde hormigoneras,  plantas eléctricas, grúas, vagones, martillos neumáticos, contenedores para almacenar materiales etc. Es bueno señalar que no son casas para los humildes, sino para funcionarios del Estado.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que los humildes siguen siendo la clase más  desposeída de la sociedad cubana, y que todos esos ofrecimientos de justicia social y derecho ciudadanos; son meras promesas.
                                                                                                        
La Habana, 23 de junio de 2011.   

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