6/30/2011

La esponja económica cubana.

Por: Arnaldo Ramos Lauzurique.


En los últimos 11 años, desde el 2000 al 2010 según datos oficiales, la economía nacional, aunque a ritmos variables, no ha dejado de crecer. El Producto Interno Bruto (PIB) de 2010 a precios corrientes de mercado ascendió a 64 220 millones de pesos, para un 110,3% de incremento -más que se duplicó sobre los 38 203 millones del año 2000- y alcanzó un per cápita de 5713 pesos, similar al de Chile.

Pero diversos aspectos hacen poner en duda tal bonanza, entre los que se destacan:

-La contabilidad y el control de los recursos materiales y financieros es muy deficiente, lo cual provoca escepticismo sobre cualquier cifra oficial. Un ejemplo lo constituye la última comprobación de control interno, en La Habana, que es la provincia donde se concentra la mayor actividad económica y financiera, solo el 55% de las entidades auditadas alcanzó la calificación de “aceptable”, presentando incluso un retroceso respecto a las comprobaciones anteriores.

-El PIB incluye bienes y servicios individuales y colectivos suministrados por el Gobierno a la población que no dependen de transacciones mercantiles, ni están sujetos a registros contables, que hacen posible su manipulación, los cuales en 2009 totalizaron 23 957 millones de pesos. Además, según las indicaciones metodológicas que se ofrecen, éstos se valoran por el monto de los gastos, lo cual viola el principio que excluye al consumo intermedio del PIB, por representar éste el resultado final de la actividad productiva o consumo final.

-Más de la mitad del crecimiento del PIB a precios corrientes en esos 11 años correspondió al incremento de los precios.

-El llamado Impuesto de Circulación, incluido en el PIB, que incrementa abusivamente el costo de adquisición de bienes y servicios por parte de la población en el mercado estatal, ascendió en el año 2010 a 13 462 millones de pesos y representó más de la cuarta parte del PIB, e incluso elevó su participación, ya que en 2000 solo fue de 5 153 millones de pesos y era una sexta parte del PIB.

-Mientras el PIB total, a precios de 1997, creció en el período en un 79%, la parte correspondiente a Bienes y Servicios Básicos solo se elevó un 32% y los Otros Servicios se incrementaron de forma incontrolada en más del doble.

-El Salario medio creció de 2000 a 2009 a un ritmo 12% mayor que la productividad, esta última medida a precios comparables de 1997.

-El PIB se mide en la moneda nacional, que equivale a un dólar en las relaciones estatales, donde actúa como moneda de cuenta, pero solo vale el 4% de un dólar cuando la población concurre a las Casas de Cambio (CADECAS), lo cual es otra fuente de distorsión.

-El hecho de que la moneda nacional esté ligada al dólar implica que se haya devaluado al mismo ritmo de esa moneda y por tanto todos los indicadores que con ella se miden.

El PIB, que en 2009 alcanzó 62 279 millones de pesos a precios corrientes, como expresión del Consumo Final, incluye la Formación de Capital y el Balance del Comercio Exterior, deducidos los cuales quedan como Consumo total de la población en ese año 53 966 millones de pesos, que representa 4 088 pesos per cápita al año y 400 pesos mensuales.

Ese nivel de consumo tiene incorporado los bienes y servicios que de forma individual y colectiva brinda el gobierno a la población, como educación, salud, servicios comunales y personales, además de las acciones represivas incluidas en las partidas de Seguridad y Defensa, entre otros; ascendentes según el cómputo oficial a 23 957 millones de pesos. Deducidos esos indicadores el consumo de la población en los distintos mercados e instancias se elevó a 30 009 millones de pesos, que representa 2 669 pesos per cápita anual y 222 pesos mensuales.

De esos 30 009 millones de pesos, correspondieron 24 057 millones a los bienes y servicios que la población adquiere en los establecimientos del Estado, correspondientes al comercio minorista y a la alimentación pública, que representan un per cápita anual de 2 140 pesos y 178 pesos mensuales, pero en esas partidas se concentra el Impuesto de Circulación, que ascendió en ese año 2009 a 12 791 millones de pesos, que representó nada menos que el 53,2% de esos consumos, quedando reducido de forma real a 11 266 millones de pesos-1 002 pesos per cápita anuales y 84 pesos mensuales; en lo cual no se incluye el efecto neto de los precios, imposible de calcular por estar una parte solapados en el impuesto de circulación y en las otras partidas del consumo.

El consumo de la población en los mercados agropecuarios y de los cuentapropistas también está afectado por la escalada de los precios.

Todos estos factores se entremezclan, algunas veces se suman y otras se solapan, por lo que no es factible deflactar su influencia conjunta en la evolución del PIB ni en el consumo de la población, aunque es evidente que estos indicadores son mucho menores que lo oficialmente informado, tanto a precios corrientes como a precios comparables de 1997.

Con todos estos elementos es muy difícil creer que exista un verdadero crecimiento de la economía y del consumo de la población en los últimos 11 años y todo apunta a un notable decremento, que es lo que verdaderamente se experimenta.

La Habana, 30 de junio de 2011.



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