3/03/2011

Una aclaración necesaria

Entre los recientes presos a los que el Gobierno propuso ser excarcelados si abandonaban el país, a través del Cardenal Jaime Ortega, se encuentra Mario Alberto Pérez Aguilera. Se ha manipulado por algunas personas de forma mal intencionada la condición de este preso como delincuente común, es por eso que se hace necesario aclarar cuál es su procedencia, ya que no está en ningún listado, al igual que no han estado otros presos que también han salido hacia España.

Mario Albero Pérez Aguilera es hermano de Iris Tamara, la esposa del ex recluso político Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, el cual hizo -vía telefónica- la siguiente declaración sobre el preso:

“Nació el 2 de febrero de 1967, sus padres son Roberto y Gladys, tiene como dirección calle K Oeste No1, Tuinicú, Taguasco, provincia Sancti Spíritus. Cayó preso el 19 de febrero de 2004, es miembro fundador del Presidio Político Pedro Luis Boitel, y fue integrante del Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel.”

El día 5 de abril del Año 2004, durante una paliza que yo estaba recibiendo, junto con mi hermana Berta Antúnez y la de él Iris Pérez (incluso había un menor de edad) Mario me protegió con su cuerpo, ya que con un banco de madera me intentaban desfigurar y los militares amenazaban con desaparecerme. Meses después lo acusaron de un supuesto robo y lo sancionaron a 7 años de privación de libertad, a pesar de haber sido exonerado de culpabilidad por ese mismo delito, el 12 de julio, con un fallo judicial conocido por “libertad inmediata”.

En agosto, un fuerte operativo del Minint (Ministerio del Interior) fue a su casa con el pretexto de que tenía que aclarar unas cosas, y lo dejaron en prisión. Allí comenzó una serie de huelgas de hambre, como formas de protestas pacíficas, exigiendo su liberación y ante la imposibilidad de probar –por la vía legal- su inocencia optó por la evasión, siendo capturado y recibió tres disparos de armas de fuego; y golpes que le ocasionaron una herida en la parte inferior de la frente y en la cabeza, que estuvieron a punto de asesinarle, en presencia de su hijo, su pequeño hijo Christian. Lo sancionaron a tres años más por evasión y le hicieron una sanción conjunta única de 10 años, a cumplirla a partir de 2006.

Retomó las huelgas de hambre como exigencia de su libertad y siempre se negó a vestir uniforme de preso común, pues consideró que estaba preso por una represalia de la policía política a su activismo, lo que le valió descomunales golpizas y métodos de torturas tan crueles, como negarle el alimento, las visitas familiares y las llamadas telefónicas; así como destierro a otras prisiones.

Durante su última huelga de hambre, fue trasladado para el Hospital Nacional en crítico estado de salud, donde el coronel asesor del Ministro del Interior, Lázaro Díaz Hernández, le aseguró que investigaría su causa y lo regresaría a la prisión de Nieves Morejón en su provincia, donde le daría el resultado de las investigaciones.

En efecto a mediados de febrero de este año, le comunicaron que las investigaciones realizadas habían arrojado como resultado que él es inocente de los hechos que le imputaron y por los que estuvo preso durante 5 años y le presentan como alternativa la cárcel o el destierro y optó por salir de su país, para salvar su vida, ya que presenta un cuadro de deterioro de salud.

El pretexto para no ponerlo inmediatamente en libertad, es que sí tiene que cumplir la sanción por evasión que son 3 años de privación de libertad, a pesar de que ha estado preso 5 años injustamente.

La Habana, 3 de marzo de 2011.

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