2/11/2011

Retorno a la Palestra



Juan Enrique Medina García.
Partido Republicano de Cuba.


Cuando en el año 2006, el señor Fidel Castro Ruz enfermó de gravedad, hasta sus colaboradores más cercanos pensaron que era el fin. Se equivocaron, desde aquel instante, hasta la fecha la ciencia ha hecho cuanto ha podido en una tenaz lucha contra la muerte.

Debido a su padecimiento, el señor Castro, hizo pública en una de sus reflexiones; la renuncia a los cargos de Comandante en Jefe, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y que a partir de esa fecha queda solamente el compañero Fidel. Dejó de verse en público, salvo en ocasiones con algunos dignatarios de otros países. Nuestro pueblo conocía de él por sus continuas reflexiones, muchas personas se mostraban dudosas si en verdad las escribía. Durante todo este tiempo, según él, a parte del tratamiento, lo ha dedicado a escribir, lo cual no dudo, pues es notoria su inteligencia.

En sus últimas apariciones públicas, se pudo apreciar su innegable mejoría, pero la verdadera intención de estas son: Estoy aquí; quien manda soy yo; manteniendo la misma diatriba, augurando desastres que pocos comparten  y de este modo desviar la atención del pueblo con relación a problemas sociales, económicos y políticos por los que atraviesa nuestra sufrida Patria.
Fue mucho más lejos cuando queriendo dársela de oráculo, señalo el día en que estallaría la guerra nuclear. Era en los días en que el mundo disfrutaba del campeonato mundial de futbol. El Comandante en Jefe, al cual los medios de difusión vuelve a llamarle así, se percató de la pifia cometida y con posterioridad, como buen orador que es, trató de enmendar tan peligrosa afirmación. En una de sus recientes apariciones, donde hace uso de la palabra, se ve a su hermano, el Presidente que no preside, dándole vueltas a un bolígrafo que tiene entre sus manos; reflejando  que su cuerpo estaba ahí, pero la mente no. En su reflexión del 12 de agosto del 2010, elogia al señor Andrés Manuel López Obrador,  ¡Sí! Ese que con un nutrido grupo de seguidores pasaron varias semanas de protesta en la plaza  El Zócalo, Ciudad de México cuando perdió las elecciones presidenciales de dicho País. El señor López Obrador, candidato para las del 2012, es el hombre “fuerte” del Imperio que llaman ALBA; y Castro, al final de su reflexión dice: “hoy me honro compartir los puntos de vista de Manuel López Obrador, y no albergo la menor duda que mucho más pronto de lo que él imagina, todo cambiara en México” Muchos, pero muchos cubanos, albergamos esas ideas que, más temprano que tarde, todo cambiara en Cuba.

Por su parte el señor López Obrador, refiriéndose al señor Fidel Castro, expresó: “es sin duda uno de los más importantes dirigentes del mundo de nuestra época”, y entre ellos menciona a Gandhi, Charles de Gaulle, Martin Luther King, Ho Chi Minh y a Nelson Mandela.

No tengo la menor duda que la relación de personalidades con estas características es más extensa, pero al incluir al señor Castro en esta pléyade es, sin dudas un golpe bajo a la democracia y una prueba de ceguera política.
El lugar  del señor Fidel Castro está junto a José Stalin, Adolfo Hitler, Kim IL Sun, Rafael Leónidas Trujillo, Alfredo Strooner, Gerardo Machado, Fulgencio Batista y otros dictadores y tiranos que sólo aportaron sufrimientos a sus pueblos.

Sin dudas, el 2012 será decisivo para el heroico y solidario pueblo mexicano cuando estén enfrascado en elegir al próximo presidente .Gracias a las bondades y fortaleza de la democracia que a la vez es su propia debilidad, él emisario del “Diablo “con disfraz de demócrata podrá participar en ella con sus aspiraciones presidenciales. El hombre “fuerte”  a quien el Imperio del ALBA apoyará a ultranza, política y económicamente, podría salir electo si el heroico y solidario pueblo mexicano cometiera el error histórico de votar por él. De ocurrir ese infortunio, comenzarán a vivir en carne propia lo que se vive en Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.Lo primero: atentados contra él y su equipo, después comenzará la persecución contra los adversarios políticos, a los cuales llamaran “enemigos”, muchos serán encarcelados, otros tomaran el camino del exilio. Limpio el camino de “enemigos”,  estarán creadas las condiciones para el control de los poderes legislativos y judiciales; la propiedad privada será destruida; quienes se opongan serán encarcelados, en fin, la muerte de la democracia y ejercer de forma vitalicia.  

Esperemos que el pueblo mexicano no caiga en la trampa y que pueda seguir viviendo en libertad. Mientras tanto, aquí en Cuba, seguiremos escuchando los incoherentes mensajes apocalípticos del, por antonomasia, Comandante en jefe.

¡Que Dios proteja al pueblo mexicano!




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