2/11/2011

Libertades y derechos



Eduardo Torres Hernández
Partido republicano de Cuba

En el alegato de defensa que Fidel presentara ante el tribunal, por los sucesos del asalto al cuartel Moncada, dijo:

“Habia una vez una república, tenia su constitución, sus leyes, sus libertades, presidente, congreso, tribunales; todo el mundo podía reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad…habían partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos…”

Obviamente esa republica no existía, Fulgencio Batista le había hecho desaparecer y la tenía anegada en sangre, por lo que un grupo de valerosos jóvenes haciendo uso de sus facultades y de sus derechos en aras de instaurar aquella república, decidieron acompañarlo.

Llegó 1959 y con él, la naciente revolución cubana, pero allí estaba Fidel Castro para obstaculizar todos los sueños democráticos que hasta entonces se habían defendido, fue entonces que dijo: “Elecciones para qué”. A partir de ese momento comenzó un nuevo capítulo de persecuciones, detenciones y maltrato a todo aquel que mencionara las palabras libertad ó democracia.

“La tiranía es una misma en sus variadas formas, aún cuando se vistan en algunas de ellas de nombres hermosos y grandes hechos”.

Según esta cita martiana, nos deja claro que sea de izquierda ó derecha, la tiranía es una sola, el gobernante tiene el poder total, no hay partidos de oposición y las libertades del individuo menguan. El pueblo cubano a padecido durante todos estos años esta dictadura cruel, que ha tratado de imponerle a ultranza una ideología política, la transculturación y un modelo económico que solo a conseguido el empobrecimiento de todos los sectores de la sociedad.

Sí el móvil que dió origen al Moncada, el Granma, y la lucha armada en la sierra y el llano era el de restablecer la constitución de 1940, por qué entonces cambiar el rumbo; esta misma razón nos conmina a continuar lo que quedó inconcluso, ya que la constitución actual es un documento que malamente puede representar y defender los derechos de nuestro pueblo, ya que solo habla de deberes y la defensa del régimen actual, y veta el derecho de todas las libertades del hombre.

“La libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y pensar sin hipocresía”. Este es el legado que nos dejara el Apóstol, pero tristemente este derecho a ser libres, aun no ha llegado a nuestro país. El régimen actual, con su actuar, ha ido cercenando los principios inalienables del ser humano, ya que en su afán de mantener una conducta acorde a las exigencias de la legalidad socialista crean una doble moral que los conduce al ostracismo de su verdadera forma de actuar y pensar.

Nunca antes el pueblo cubano se vió forzado a inventar todo tipo de artefactos para lanzarse al mar en busca de su libertad y mejores oportunidades; que diferencia si se le respetaran sus derechos a viajar y regresar a su país libremente.

Que distinto, si los representantes de este régimen hubieran elegido el camino por lo que luchó aquella generación de hombres y mujeres. Qué distinto, si se hubiera instaurado una sociedad de derechos, donde se respetara el ser humano, la libertad de expresión, su independencia económica, si se tuviera en cuenta la propiedad privada. “Que distinto fuera”.

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