1/25/2011

Católicos de ayer y de hoy (1ra. Parte)

Por: Martha Beatriz Roque Cabello


Existe una larga historia de enfrentamientos entre la Iglesia Católica y el régimen que detenta el poder en Cuba, estos choques comenzaron desde muy temprano, en el mismo año que se tomó el dominio de la isla. Muchas personas conocen algunas historias, otras las vivieron, pero la mayoría de los jóvenes ignoran todo lo sucedido. Es por eso que resulta interesante diferenciar los católicos de ayer y de hoy, incluyendo la jerarquía eclesiástica.

Muy temprano, en el mes de abril de 1959, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, que en aquel momento era rector de la Universidad de Villanueva, pide públicamente el cese de los fusilamientos, que se hacían sin garantías jurídicas; y alerta sobre el peligro comunista que se observa sobre Cuba.

A finales de noviembre de ese año, casi un millón de fieles celebraron en la Plaza Cívica (así se llamaba la Plaza de la Revolución), un Congreso Nacional Católico. Su Santidad Juan XXIII envió un mensaje grabado. Hubo una procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, presidida por el entonces Arzobispo de Santiago de Cuba: Monseñor Enrique Pérez Serantes. No tuvo la misma suerte la procesión del Santo Cristo de Limpia, en 1960, en la Catedral de La Habana, cuando un embrión de las hoy Brigadas de Respuesta Rápida, se enfrentó a los feligreses, resultando detenidos algunos de ellos cuando salían del templo.

Al gobierno le disgustaban los términos eclesiásticos, que se pronunciaban contra el comunismo. Entre ellos, específicamente, los de Monseñor Pérez Serantes: “Por Dios y por Cuba”, “Ni traidores, ni Parias”, “Con Cristo o Contra Cristo”, “Respeto y Justicia”; un planteamiento de Monseñor Villaverde, en aquel entonces Obispo de Matanzas, que en una reunión pública de la Acción Católica Cubana expresó: “los pueblos deben escoger entre el Reino de Dios o el reino del materialismo”.

También en Agosto de 1960 se hace circular una Pastoral del Episcopado Cubano, que rechaza la progresiva toma del poder político por parte del Partido Comunista. En ese mismo año varias iglesias fueron atacadas por turbas -con palos y piedras- y fueron detenidos dos sacerdotes. Con posterioridad se suspendió un programa de información religiosa que era trasmitido por la televisión, para aumentar la coerción sobre la iglesia.

Por otra parte, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, en su carácter de Obispo Auxiliar de la Habana, hizo público el documento “¿Es cristiana la Revolución Social que se está verificando en Cuba?” y algún tiempo después “El Mensaje de la Virgen” .

Ya a finales de diciembre de 1960, el Episcopado Cubano le dirige una carta a Fidel Castro, que ocupaba el cargo de primer ministro, para denunciar la detención de sacerdotes, la clausura de programas radiales religiosos y toda una serie de actividades contra la Iglesia y los fieles.

A principios de 1961 clausuraron el seminario católico La Quincena, y como continuación del acoso a la Iglesia, las turbas gubernamentales la arremetieron contra los participantes en una actividad por el trigésimo tercer aniversario de las Juventudes de Acción Católica, en el Colegio La Salle. También lo hacen en la Catedral de Santiago de Cuba contra los que asistían a misa.

El Viernes Santo de 1961, en el poblado de Güines, una procesión es atacada por fuerzas paramilitares, algunos de sus participantes son detenidos.

La redada represiva más grande conocida en la historia de Cuba, fue llevada a cabo en abril de 1961, durante el desembarco de Playa Girón. Algunos historiadores han dado como cálculos conservadores la cifra de más de un cuarto de millón de personas detenidas y conducidas a disímiles lugares, que no tenían condiciones para ello -incluyendo las de salud- sin importar edad, sexo o estado físico. En ese grupo estuvo una parte considerable de la jerarquía de la Iglesia Católica de la época. En particular el Cardenal Manuel Arteaga se vio en la necesidad de pedir amparo en la embajada de Argentina, pues ya era una persona de avanzada edad.

Una de las medidas que tomó la dictadura fue destituir a los religiosos que fungían como profesores y otros cargos en la Universidad Católica de Villanueva. También a mediados de 1961, cuando se nacionalizan las escuelas privadas, se prohibió la instrucción religiosa; muchas escuelas tenían carácter católico. Fueron despojados también los Hermanos Maristas, que poseían en el barrio de la Víbora, una escuela, en la calle Marcelino Champaignat, (hoy San Mariano) dedicada a uno de sus sacerdotes y una casa de alojamiento para los estudiantes internos y los religiosos, nombrada “Villa Maristas”, de la que queda el mal recuerdo, que ha sido utilizada como la sede de la Seguridad del Estado, sus cubículos fueron adaptados a celdas y también a oficinas de torturantes interrogatorios.

En ese año 1961, son expulsados del país los sacerdotes extranjeros y Monseñor Eduardo Boza Masvidal, desde la parroquia de Nuestra Señor de la Caridad, hace duros reproches al gobierno. Algunos meses después fue detenido y trasladado a un buque nombrado Covadonga, que lo transportaría a España acompañado de más de un centenar de sacerdotes católicos.

El Papa Juan XXIII recibió un mes después a Monseñor Boza, y este le explicó la penoso realidad por la que pasaba la Iglesia Católica en la Isla.

Aunque para tener una real imagen de la diferencia de épocas, habrá que explicar algunas otras cosas, estos datos históricos dan una pequeña idea del comportamiento anterior de los católicos, incluyendo el propio Papa.

La Habana, 24 de enero de 2011.



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