12/22/2010

¿SOCIALISMO EN EL SAHARA?

René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente


La situación del Sahara Occidental despierta preocupación en las personas de buena voluntad en todo el mundo. El destino de esos árabes que tienen el castellano como segunda lengua, suscita natural interés entre la gente solidaria de otros países, en particular en los de habla hispana.

No ha sido fácil el destino de las decenas de miles de habitantes de la antigua colonia española de Río de Oro, ubicada en la costa occidental del África, justo frente a las Islas Canarias. Al final de la era franquista, el anciano dictador, ante la gran ola de liberación que barría ese continente, renunció al ejercicio de la soberanía.

Pero al hacerlo, no reconoció como estado independiente a la antigua colonia, sino que optó por dividir su territorio entre sus vecinos Marruecos y Mauritania. Es probable que, en la toma de esa decisión, haya influido el deseo de congraciarse con la monarquía de Rabat, para que esta respete los enclaves hispanos de Ceuta y Melilla.

Años más tarde, agobiadas por la resistencia armada de los saharauis, las autoridades mauritanas renunciaron al pedazo de tierra que les había obsequiado Francisco Franco y lo cedieron al rey de Marruecos, quien aceptó gustosamente este bocado adicional.

Como suele suceder en casos como ese, los ocupantes invocan precedentes de varios siglos de antigüedad; alegan que históricamente ese territorio perteneció al estado moro. Los argumentos son parecidos a los que —digamos— en su momento se esgrimieron para justificar el renacimiento del Estado de Israel, que los árabes rechazan en masa.

Durante décadas se ha prolongado la agonía de los habitantes del Sahara Occidental, entre acciones armadas, campamentos establecidos en Argelia y otros países extranjeros, constantes protestas, rechazo de la monarquía alauita, intervención inefectiva de la ONU, promesas de un plebiscito que no acaba de realizarse, represión brutal y —más recientemente— erección de un muro de aislamiento por parte de los marroquíes.

Es natural que todas esas adversidades, unidas a que se trata de la única nación árabe en que el uso del castellano está generalizado, despierten simpatías entre quienes hablamos ese mismo idioma. Pero he aquí que las desgracias que sufren los saharauies y la solidaridad que ellas estimulan, parecen estar dando pie a sospechosas apetencias en determinados círculos.

Tanto en la Cuba castrista como en la Venezuela chavista, los medios informativos dóciles a los dictados del poder realizan campañas en pro de la independencia del Sahara Occidental. Recientemente pudo verse en el canal Telesur un documental de buena factura que defendía esa causa. En él, los dirigentes del pueblo aplastado anunciaban que, de no celebrarse la consulta electoral tantos años postergada, tendrían que reiniciar la lucha armada.

¿Qué pretenden los “socialistas del siglo XXI” con su campaña propagandística sobre ese territorio africano? Si se trata solamente de expresar su respaldo moral a los oprimidos, no habría mucho que objetar. Pero conociendo las apetencias y las ansias protagónicas de los Castro y de Hugo Chávez, hay razón para la desconfianza. ¿Será que aspiran a iniciar una nueva “cruzada libertadora”, tal vez con el apoyo de Argelia?

Hay fundamentos para que la opinión pública internacional se mantenga al tanto de los verdaderos propósitos que puedan esconderse tras las protestas de solidaridad, justicia y paz que hacen personajes como esos.

La Habana, 20 de diciembre de 2010.





1 comentario:

Lazaro Gonzalez dijo...

lo del sahara esta bien, pero seria mas practico dejar a los implicados en el tema resolver sus problemas y ocuparnos nosotros de los nuestros que son bastantes y complicados.

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