10/13/2010

LOS DOCE


René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente


El doce, número completo, ha desempeñado un papel importante en nuestras tradiciones. Y en esto, como en otras tantas cosas, volvemos a constatar que la historia se repite, unas veces como drama y otras como farsa.

Desde luego, en nuestra civilización cristiana y occidental, esa cifra nos hace pensar ante todo en los apóstoles de Jesús. También en Cuba ese número ha parecido envuelto en un aura de leyenda, en unas ocasiones como cosa sublime, mientras que en otras no ha faltado el elemento fulleresco.

El primer hecho histórico importante en que esa cifra irrumpe en nuestras luchas políticas es tras el fracaso de Yara, cuando se cuenta que Carlos Manuel de Céspedes, volviéndose hacia quienes lo acompañaban en su retirada, los contó y dijo: “Quedan doce hombres; ¡bastan para hacer la independencia de Cuba!”

No conozco que se haya publicado alguna lista de los integrantes del referido grupo, de modo que, si acepto la anécdota, es por provenir de quien ha sido bautizado como Padre de la Patria.

Al cabo de 88 años, se atribuyó la misma frase a Fidel Castro, a raíz del naufragio del yate Granma. Aquí, desde luego, no hace falta hurgar en las fuentes para arribar a la conclusión de que sólo se trató de una mixtificación.

Existen testimonios de los mismos protagonistas que reconocen que fueron siete los que, al mando del jefe de la expedición, se salvaron juntos del desastre de Alegría de Pío. A ellos, al cabo de varias jornadas, se sumaron otros tres liderados por su hermano menor.

O sea: que la cuenta no da. La leyenda de los doce hombres preservados junto a Fidel Castro no resiste un análisis basado en los datos objetivos; no pasa de ser un mito, innecesario además, máxime si tenemos en cuenta que el dígito siete es un número perfecto, según nos enseñan los especialistas en esos temas.

Pasa —pues— con esto de los sobrevivientes del Granma algo parecido que con los famosos veinte mil muertos de Batista, cuya lista no ha sido publicada jamás y que ciertamente no puede serlo, por la sencilla razón de que quienes han estudiado y documentado el asunto, con nombres y apellidos, no han llegado siquiera a los tres mil.

Pero he aquí que esta semana se ha divulgado la noticia de que varios miembros del Grupo de los 75 han rechazado la posibilidad de salir inmediatamente de la cárcel a condición de viajar a España. Han preferido la perspectiva incierta de permanecer en su Patria, aun cautivos.

Ha querido el destino que esta vez sean doce los héroes que han hecho esta dura opción prefiriendo la senda del sacrificio, lo cual resulta aún más meritorio si tenemos en cuenta que nadie habría tenido derecho a echarles algo en cara si hubiesen preferido marchar al exilio, lo cual es su indiscutible derecho.

Para que no se piense que su número es inventado, me parece justo citar sus nombres: Oscar Elías Biscet, Félix Navarro, Arnaldo Ramos Lauzurique, Librado Linares, José Daniel Ferrer, Pedro Argüelles Morán, Eduardo Díaz Fleitas, Guido Sigler Amaya, Héctor Maseda, Iván Hernández Carrillo, Ángel Moya y Diosdado González Marrero.

¡Honor a esos valientes que como nuevos apóstoles han optado por un destino incierto pero dignísimo!, que han demostrado que el calificativo de “mercenarios” que se les da no es más que una vulgar calumnia, y que aplican en la práctica la frase de Dantón cuando lo invitaron a huir de Francia para salvar la vida: No se lleva la Patria en los zapatos.

La Habana, primero de octubre de 2010.

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