9/16/2010

Adiós al Estado paternalista y a la República socialista.


Por fin ha comenzado la liquidación paulatina del socialismo en Cuba. El anuncio del progresivo desempleo de más de un millón de trabajadores, parte hasta marzo de 2011 y el resto en lo que quede de ese año y la intensión de que se las arreglen como puedan, es la prueba de que se acabo la época del paternalismo estatal. Pero también del apoyo de los cubanos a la dictadura castrista, que únicamente se mantenía por las subvenciones, “caritativas” a la población cubana.

Poco a poco el pueblo cubano se verá obligado a matarse el hambre como mejor le sea posible y por lo tanto se acabarán las guardias del comité, las reuniones de la Federación, los trabajos voluntarios, las marchas combatientes y las tribunas abiertas a los personeros de la dictadura, porque ahora cada quien tendrá que ganarse el pan, con el sudor de su frente y nada deberá agradecer al engendro que llaman revolución.

Hace unos días lo vi, cuando varios ancianitos se quejaban de la eliminación de la cuota de cigarros, a la que ellos le sacaban algunos pesos de ganancia, al vender los cigarros al menudeo, dado que el precio de venta era de dos pesos. Muchos de esos longevos eran acérrimos defensores de la cacareada revolución y de echo fueron ellos los que la apoyaron en sus inicios, ahora se lamentan del abandono en que se encuentran.

El Estado paternalista fue creado al inicio mismo del proyecto Fidelista y se multiplicaron las plantillas para dar trabajo a los desempleados, así aumento en flecha la burocracia, tanto, que dio origen a la antológica película, “La muerte de un burócrata”. Hoy hay que desinflar las plantillas que inflaron desde aquellos tiempos y que luego las siguieron reproduciendo en fábricas, empresas y oficinas de nueva creación.

En estos tiempos les resulta imposible mantener esos regimientos de burócratas, los numerosos destacamentos de bostezantes empleados, que nada hacen ni producen y esas compañías de los que van al trabajo para hacer cuentos ó para inventar, como inventan. Ahora harán crecer, el ejército de los desempleados. Esa es ciertamente, una sopa de su propio chocolate ¿A quién culparán ahora?
¿Al gobierno de Batista? , ¿Al imperialismo yanqui?

Quien puede creer que ese ejercito de desempleados puede ser absorbido por unos raquíticos cuentapropistas que subsisten gracias al fraude y el mercado negro. Lo que si aumentará de inmediato será la indigencia, que ya se encuentra a niveles altísimos. Cada día se ven más personas revolviendo tanques de basura, buscando algo que les sea útil, para el uso, la venta o para comer. Oí decir que también muchos de los desempleados pasarían a la policía. De ser cierta está noticia seria como cambiar a los parásitos de cuerpo, pues no creo que haya en Cuba un cuerpo más parásito que la policía, hoy más que corrupta e inefectiva.

Por lo pronto la entrega de licencias y otras nimiedades será la justificación de la dictadura para decirle a los desempleados que no fueron desamparados, pero la realidad a la que se enfrentará la población será bien diferente. Los opositores a la tiranía tenemos una basta experiencia en esta lid del desempleo, porque fuimos cesanteados desde hace años y somos expertos en administrar el hambre. Tan versados en estas cuestiones nos hemos vuelto, que algunos a pesar del hambre que pasamos, somos capaces de permanecer obesos.

Héctor Julio Cedeño Negrín
Periodista Independiente de Cuba.
PRENSA INDEPENDIENTE DE CUBA.
Ciudad de la Habana, septiembre de 2010.

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