8/08/2010

Mis años de “teenager”: Por Esteban Fernández.


por Esteban Fernández



He recibido algunas críticas de lectores por mi escrito ¡ MERCURO CROMO Y CURITAS!!!! esto les puede servir como respuesta a los que no me conocen bien:

TEENAGERS: esa es la edad de las majaderías, de los estudios, de los bailes, de las fiestas. Yo no tuve nada de eso. Mis años de “teenager” fueron dedicados a mi anticastrismo.

Increíblemente yo miro a mi alrededor a los muchachos jóvenes (de todas las nacionalidades incluyendo a los cubanos) dedicados a sus estudios, asistiendo a clases en las Universidades y Colegios, bailando, disfrutando de la época más bonita de la vida, gozando de la juventud.

Y mientras tanto yo recuerdo la mía dedicada a mi odio contra un tirano que me arrancó del lado de mi familia, me condujo al exilio, se ganó mi enemistad, y eso me llevó a cancelar todas las actividades juveniles.

Durante todos los años de “teenager” no vi un libro, ni un salón de baile, ni un recinto escolar, ni inclusive un empleo fijo, ni laboré en una fábrica ni una oficina.

Todo lo que vi durante mi juventud fueron rifles, sargentos y capitanes del Ejército norteamericano, en lugar de entrar por las puertas de UCLA entré a través de los portones de Fort Knox y Fort Jackson con 4 o 5 mil jóvenes. Ya les hablé de eso hace poco.

Seis meses encerrado en una casa de seguridad (sin salir a ninguna parte) aprendiendo telegrafía bajo la dirección del brigadísta Humberto Solís. No, no vi un solo profesor universitario, vi al Capitán Vicente Méndez y junto a Jorge Riopedre les servimos de telegrafistas. Vi el Barco Venus y el El Paso de La Mona. No, no fui a un solo baile amenizado por Celia Cruz ni por Ñico Membiela, ni Rolando La Serie ni por el Miami Sound Machine.

Durante todos mis años de “teenager” no tuve ni una novia, andaba las 24 horas del día dedicado a mi enemistad contra Castro, durmiendo en una cama (en la casa de Carlos Zarraga y Olga Cabarrocas) y debajo de esa cama solo había dinamita y C4. Un verdadero milagro de Dios que aquello no explotara.

Durante mis años de “teenager” no hubo una sola rumba, ni una sola pachanga, ni un trabajo verdadero (el que no me crea puedo enseñarle una carta del Social Security donde demuestra que entre los años 62, 63, 64 y 65 solo gané 224 dólares en esos 4 años) Solo trabajé por unos meses en una gasolinera en Miami propiedad del cienfueguero Lino Menéndez. El de los famosos Omnibus en Cuba.

Mientras otros se graduaban de médicos, de abogados, de veterinarios, de maestros, o aprendían algún oficio, yo estaba preso en la Isla Beata, República Dominicana, junto al Capitán del Escambray Edel Montiel, Espiritico, y varios guajiros anticastristas más.

Mientras los jóvenes hacían lo que hacen los jóvenes, nosotros formamos junto a Carlos Hurtado, Carlos Fandiño, Franklin Denis, Pepito Garcell, Alberto Barco, Fulgencio Gil, Hector Casanova, Andy Campillo, la Juventud Cubana de Los Ángeles para combatir a los comunistas del patio.

Y si no tengo un título universitario o una preparación adecuada, o no he acumulado una fortuna es porque mi mente, mi cerebro, han estado al servicio de la libertad de mi país. Eso es lo único que me interesaba y es lo único que me interesa hoy en día.

Toda mi juventud (que era la etapa en que todos se preparan para el futuro) fue dedicada a mi venganza contra un dictador, contra un régimen que acabó con mi Patria.

Es más, yo les aseguro (y les juro por Dios) que durante todos mis años de “teenager” jamás fui a un cine, ni a una obra de teatro, ni a la playa, ni a un parque de diversiones, ni a un juego de pelota, ni practiqué un solo deporte.

Esos años los pasé corriendo con un rifle en mis manos por las montañas de Puerto Rico junto a Vicente Méndez, o por los pantanos de la Florida junto al Capitán Edel Montiel. Pero no me tenga lástima porque yo estoy orgulloso de eso. Además yo les aseguro que cuando caiga la tiranía de los Castro en lugar de ponerme viejo entonces voy a ser lo que nunca fui: un verdadero “teenager”.

La Voz de Cuba Libre

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