8/16/2010

Los espías de Fidel Castro en Mexico


Orlando Silva Fors era el hombre fuerte de Fidel Castro en México. El diplomático tenía la responsabilidad de mantener vías de comunicación con los hombres más importantes de la política y los directivos de algunos medios de comunicación. Era muy común verlo en eventos diplomáticos, en algunas reuniones públicas de la clase política y, esporádicamente, en una que otra redacción de diarios editados en el DF. Desde luego, siempre discreto y amable.

Silva Fors, consejero para Asuntos Políticos de la embajada de Cuba en territorio mexicano, pasó cinco años en su puesto, un periodo muy largo para los estándares de la diplomacia internacional. El diplomático cubano, un hombre robusto, de tez clara y cabello negro siempre peinado hacia atrás, tuvo que salir de México a principios de mayo de 2005, bajo el estatuto de “persona non grata”, básicamente acusado de participar de una conspiración para entregar a la dirigencia del PRD todo el material del supuesto complot del gobierno de Vicente Fox y el empresario Carlos Ahumada contra Andrés Manuel López Obrador.

Dos enviados de Castro, José Antonio Arbesú Fraga, jefe del Departamento de América del Comité Central del Partido Comunista Cubano, y Pedro Miguel Lobaina Jiménez de Castro, jefe de la Sección México del mismo Departamento, salieron a la luz pública con el escándalo que puso en crisis la relación diplomática México-La Habana. El entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, dio a conocer que Silva Fors había violado la Convención de Viena. Los enviados de La Habana fueron señalados de injerencia en asuntos de competencia nacional: “trataron en territorio nacional, fuera del marco institucional y de los procedimientos que se establecen en los acuerdos y tratados vigentes entre ambos Estados, asuntos que en todo caso deben desahogarse por la vía diplomática”.

Los dos personeros de Castro estuvieron en México entre el 3 y 9 de abril de 2005 para dialogar con dirigentes del PRD sobre los términos de la deportación de Ahumada, detenido en la capital cubana. El entonces líder del perredismo, Leonel Godoy, aceptó que hubo encuentros con los cubanos Arbesú Fraga y Lobaina Jiménez de Castro, pero nunca para pactar la deportación de Ahumada.

La semana pasada, Fidel Castro confirmó en un escrito titulado El gigante de las siete leguas que él envió a Arbesú a México para dejar clara la posición de su gobierno con relación al caso Ahumada:

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