8/10/2010

Impunidad, orden del general.

fotos/Luis Felipe Rojas

No bien el General Raúl Castro había terminado de pronunciar su discurso ante los legisladores cubanos el primer día de agosto y ya sus huestes se abalanzaban sobre más de una veintena de activistas de derechos humanos en la región oriental. Vino la caza indiscriminada. Todo con que no llegaran hasta Holguín, se acercaran a Banes a casa de Reina Tamayo o salieran de sus casas.Los teléfonos para avisarnos de las detenciones no dejaron de sonar. Algunos pensaron en un Verano Negro

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