8/16/2010

Decisiones


Por: Martha Beatriz Roque Cabello


“No existe punto más importante en la emisión de papel moneda que el de tener presentes los efectos que se derivan del principio de la limitación de la cantidad”, explicó David Ricardo en su libro Principios de Economía Política (1817). Pero éste y otros preceptos económicos, son algo que no interesa a los que dirigen el país. Hacen caso omiso al hecho de que la economía es una ciencia y la convierten en un objeto dependiente de la circunstancia política.

No les motiva para nada que el Estado cubano no esté en condiciones de sostener el valor de la moneda. En uno de sus arranques de “antiimperialismo” Fidel Castro decidió devaluar el dólar con respecto a un “invento” de divisa que se denominó CUC (Peso cubano convertible) y así ha quedado por sécula seculórum.

El país cuenta con dos tipos diferentes de moneda, aquella con la que se paga a los trabajadores y la llamada convertible. La primera con respecto a la segunda tiene un valor de cambio tan bajo que no estimula el trabajo. La segunda esta sobrevalorada como divisa y dificulta el desarrollo del turismo y de la economía en general.

Con verdaderos deseos de solucionar la crisis económica por la que está pasando el país, habría que empezar a replantearse la solución del uso de dos monedas internamente, y sobre todo darle el valor de cambio que verdaderamente le corresponde.

Este es uno de los muchos temas que deben corregirse, porque existen situaciones específicas que se han ido creando, en la misma medida que han tratado de solucionar un problema puntual.

Es por eso que resulta muy difícil hacer una evaluación de la economía cubana, ya que no existe un Modelo Económico como tal (plantean trabajan en su actualización) y mucho menos un Sistema de Registros Contables, que permita tener una base sólida de elementos para el análisis.

Puede decirse sin temor a equivocarse que la información estadística que emite el gobierno no es fidedigna, está alterada desde la base, donde la recopilación de información es inoperante y a veces inexistente.

Por ejemplo, se ha informado que hay un excedente de más de un millón doscientos mil trabajadores, sin embargo, los oficiales retirados de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, son reincorporados al trabajo en cargos calificados por el gobierno de “alta confianza”, como: gerentes de firmas comerciales, vinculadas con empresas extranjeras; dirigentes del turismo; administradores de tiendas, etc.; y también han sido llevados altos oficiales -ya en retiro- a ocupar cargos de Ministros y Vice Ministros. Es como si fuera un aliciente para servir por años en estos dos cuerpos militares y terminar el resto del tiempo posible de labor, en posiciones cómodas con relación al resto de la masa trabajadora. Indiscutiblemente son los idóneos de los que habló Raúl Castro.

Un tiempo atrás, también se convocó a los maestros retirados a incorporarse a las aulas, porque los docentes brillaban por su ausencia. Y ahora se cubrirán estas plazas con personas del Ministerio de Educación que sobran en sus respectivos puestos de trabajo. ¿Qué le dirán a aquellos que se acostumbraron a tener su retiro y un salario, mejorando al menos en algo su nivel de vida? Igual que siempre, la dictadura desprecia a los que les sirven.

Es ahora que se dan cuenta, que han estado manteniendo sin sudar la camisa, a un numeroso grupo de trabajadores de la Administración Central del Estado y de sectores como el azucarero, que cuando prácticamente cerraron la mayoría de los centrales del país, les conservaron el salario para que estudiaran.

Efectivamente, Cuba es el único país del mundo en el que se puede vivir sin trabajar, es un país de vagos, en el que el Estado “paternalista” (entiéndase totalitario) ha tratado de conservar bajo su custodia a todos los trabajadores, con el fin de poder utilizarlos políticamente.

El proceso de restablecer el orden laboral, en el sentido de suprimir los pagos a los que no trabajan, es algo así como tener que emplear la palabra “cesante”, que se vincula solamente al capitalismo, pues en el lenguaje virtual que utiliza el gobierno, estos son: disponibles, o interruptos. Esta primera fase terminará en marzo de 2011, y contará con la activa participación de la Central de Trabajadores de Cuba y las organizaciones sindicales, que sin lugar a dudas estarán para respaldar las decisiones del gobierno y no los derechos de los trabajadores.

Estas son parte de las medidas que el gobierno ha anunciado que se han adoptado, y que ha calificado de “importantes decisiones, que constituyen en sí mismas una transformación estructural y de concepto en interés de preservar y desarrollar el sistema social y hacerlo sostenible en el futuro”. Esto da una idea de que lo más importante es mantener la dictadura, a través del control económico y que los llamados “cambios” que en ocasiones ha augurado Raúl Castro, no producirán ningún beneficio a la sociedad, que seguirá ahogada y con sus libertades coartadas.

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