8/06/2010

¡CURITAS Y MERCURO CROMO, NO! ¡EXPLOSIVOS Y AMETRALLADORAS, SI!

Por Esteban Fernández



Algunos creen que yo estoy en contra de los que disienten en Cuba actualmente. De eso nada. Nada me gustaría más que mis compatriotas se revelaran contra el castrismo, de arranca pescuezos,  y los cubanos del exterior pudiéramos incorporarnos a esa lucha. Al degüello. De  “Al  combate corred bayameses”.

No hay dudas que dentro de la masa discrepante hay muchos patriotas sinceros los cuales  me parecen ser magníficos anticastristas pero algunos de los demás que discrepan  no sé exactamente que es lo que quieren. ¿Quieren la libertad absoluta de Cuba, o quieren un espacio, mejorías en el sistema, que los lleven menos recio, que el trato a la población mejore?

¿Quieren acceso al  Internet, teléfonos celulares, o quieren (como nosotros) arrastrar a Fidel, Raúl, Ramiro, Colomé, y los demás esbirros por las calles del país? Las valientes Damas de Blanco ¿qué es lo que han pedido y parece que algunas han logrado? La libertad de sus maridos. En ninguna parte he visto un pedido de borrar del mapa al castrismo.

¿Alguien ha sugerido allí el deseo de que suelten a los que pusieron las bombas en los Hoteles habaneros? Inclusive ya no se habla de LIBERACIÓN DE CUBA. Se menciona democratización, evolución, transición pacifica, de seguir los ejemplos de Ghandi y de Martín Luther King, cuando la verdad es que si alguien trata en Cuba de hacer las manifestaciones que hacia Martín Luther King en Alabama estoy seguro que Raúl saca para la calle los tanques y les pasa por encima. A Gandhi lo hubieran ingresado en el CIMEQ y le hubieran puesto un suero de café con leche.

¿Ustedes ­sabían que el monumento al yate Granma en La Habana siempre tiene un policía cuidándolo? Bueno, si yo leo que anoche a las dos de la mañana un desconocido le dio una puñalada al gendarme y después le tiró un cóctel Molotov al odioso barquito entonces sí yo me entusiasmo, me pongo de pie y aplaudo a ese verdadero oposicionista. E inmediatamente lo pongo a la altura de Plinio Prieto.

Una de las personas a quien yo más respeto, admiro y profeso una profunda amistad es por Aldo Rosado. Diariamente leo su periódico cibernético “Nuevo Acción”.  Y Aldo se queja, con mucha razón, que después que les envían ayuda a determinados disidentes (no todos) su vestimenta mejora drásticamente. Si esa es la oposición que existe entonces tendrán cien años más de revolución castrista en Cuba. Hace varios días  Aldo lanzó un brillante Editorial donde coincide con este escrito. Mi creencia es que lo único que se le debe enviar a los enemigos del régimen allá es explosivos C4 y ametralladoras. 

Lo que me da es la sensación de que las expectativas de los cubanos son tan bajas que se conforman con muy poco. Es algo así como que yo he perdido la fe en que voy a ser millonario y me conformo con ganarme cinco pesos en el Fantasy 5.

¿Ustedes no notaron la tremenda alegría que se formó en Cuba cuando hace poco anunciaron que algunos barberos podrían cortar pelo “por la libre” y le dieron la administración de las barberías a los empleados, quienes sólo tendrían que darle una pequeña comisión al gobierno? Eso fue “un tremendo éxito” del pueblo cubano.

Por lo menos, a mí me encantaría leer una carta firmada por Juan Juan Almeida y Vladimiro Roca diciendo: “Nuestros padres fueron- Blas y Juan- y todos los comunistas y fidelistas son unos hijos de perras”. Vladimiro piloteaba un MIG y yo hubiera preferido que en lugar de toda la bobería que ha hablado (sin condenar a su padre) hubiera virado los cañones del avión y disparado un cohete al edificio del MININT. Juan Juan lo que pide es que le permitan tener atención médica en los Estados Unidos. Menos mal que parece que la gente ha tirado a mondongo su huelga hambre.

Simplemente a mi me parece que a lo que yo aspiro y con lo que ellos se conforman y piden, son dos cosas diametralmente distintas. Yo quiero extirpar el cáncer y ellos que les pongan curitas y mercuro cromo.
 

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