7/09/2010

LA ÚLTIMA MALVADA ABERRACIÓN


Para muchos en el mundo, incluyendo gobiernos e instituciones internacionales, la liberación de 52 presos políticos y de conciencia en Cuba ha sido acogida con satisfacción y esperanza. Ojala que yo sintiera esas emociones. Pero, cuando una liberación conlleva destierro, no hay nada de que alegrarse. Es sólo la demostración del odio y la rencorosa intolerancia de una dictadura que utiliza a sus prisioneros como mercancías en sus rejuegos de poder.

Por ello para mí, la liberación y deportación de 52 presos políticos cubanos es la última malvada aberración de la dictadura esclavista cubana, en contubernio con los más sucios intereses de España en la isla, que el gobierno de Zapatero-Moratinos quieren presentar a la Unión Europea y al mundo, como una “gran apertura” de los Castros.

No hay nada de apertura y tolerancia. Mientras los esclavistas comunistas no desmonten la fábrica de presos, violaciones y terror contra la sociedad cubana, no habrá ningún hecho que amerite un cambio de actitud de la UE, los EE.UU. y el resto del mundo.

¿Qué derechos tienen esos infames a deportar a aquellos ciudadanos NACIDOS EN CUBA, que tienen opiniones diferentes a los jerarcas que detentan el poder? ¿Dónde están los derechos de los ciudadanos cubanos? ¿Cuál es la alegría cuando se condena al sufrimiento del destierro a 52 familias cubanas?

El gobierno “socialista” español – cuyo propósito, al parecer, es colonizar nuevamente la isla – quiere presentar estas liberaciones como el fruto de sus gestiones, escamoteándole a Zapata Tamayo, las Damas de Blanco y a Guillermo Fariñas, el éxito de sus heroicas acciones.

Para mí, la lección del castrismo es clara: sólo la muerte, la inmolación de los disidentes, protestantes y luchadores contra la dictadura, tendrá algún efecto, en la férrea determinación de los esclavistas, de exterminar a nuestro pueblo.

La liberación y deportación es una muestra del profundo desprecio y odio de los dictadores contra cada ciudadano cubano, que lucha por sus libertades y derechos.

Nada se puede esperar de una simple liberación –que conlleva la odiosa decisión del destierro, una de las formas más altas del sufrimiento humano – mientras se mantengan las estructuras de la total dominación, control, chantaje y terror contra nuestro pueblo. Ahora sueltan a 52, pero mañana pueden encerrar a miles, porque esa es la naturaleza criminal del sistema, para mantenerse a perpetuidad en el poder.

Y es a ese abominable sistema, al que se ha juntado el gobierno español, para salvaguardar sus empresas y negocios en Cuba y, a quienes no les interesa que los cubanos se mueran de hambre, miseria y extremo sufrimiento, así como de faltas de libertad y derechos, reconocidos por la Carta de Naciones Unidas sobre los Derechos del Hombre. A España eso la tiene sin cuidado.

El concubinato español-castrista tiene un solo propósito: engañar a la Unión Europea - y salvar, de paso, sus suculentos negocios en la isla maldita – para que ésta levante la Posición Común con respecto a Cuba.

Para España, los gallegos en el poder en Cuba hace medio siglo, son esenciales, no sólo para salvar su inversión esclavista-colonialista en la isla, sino para que también los gallegos de Birán le salven de las garras del dictadorzuelo de Caracas, que tiene a los negocios españoles en la mirilla.

Sólo las transformaciones estructurales, la eliminación del conjunto de leyes, constitución y regulaciones y la apertura hacia la democracia, pueden justificar un cambio de la Unión Europea y de Estados Unidos hacia Cuba. Mientras eso no se produzca, los Castros – al fin y al cabo, los amos de la isla – pueden decidir con los ciudadanos cubanos, lo que les dé la gana: matar, asesinar, liquidar por hambre, encerrar en ergástulas con largas condenas y desterrar a millones de cubanos. Ellos tienen las armas, todos los medios de producción, todos los medios de comunicación y un violento, refinado y asesino apparatus, para destruir a quienes se les enfrenten.

Contra ese aparato y contra esa estructura de dominación es que el pueblo de Cuba tiene que dar su última gota de sangre.

Luchando a brazo partido y, poniendo los muertos que haya que poner, si quiere vivir en libertad y bienestar.

Esa es la lección de estos últimos episodios de insidiosa propaganda comunista, para presentarse ante el mundo, como gente “humanitaria” y “aperturistas”.

Una lección a la vez, de la falta de dignidad y decoro de las actuales autoridades de España, legítimos herederos de los comunistas republicanos de la Pasionaria y del Carrillo “Charco de Sangre”.

Los cubanos esperamos que, en las próximas elecciones españolas, estos desvergonzados sean derrotados por el Partido Popular y que España coja otro camino, tanto interno como externo y cambie totalmente su relación con la dictadura castrista.

La declaración del gobierno español de que esos presos políticos liberados y desterrados a España, no recibirán asilo político, no es sólo un regalo a la dictadura esclavista de Cuba para no reconocer sus condiciones de presos políticos y de conciencia, sino también, una forma de limpiarse las manos ante la obligación de mantener a esas familias hasta que consigan trabajo y ajusten su vida. Esto es simplemente un oprobio y una violación de las regulaciones de la ONU para los Refugiados.

En el estado que tiene la economía española, su altísimo desempleo y el caos social que hay allí en la actualidad, esas familias serán condenadas a lo peor. Será peor que vivir en las ergástulas de los Castro. ¡Ojala que ninguno se decida a salir!

Y lo digo por experiencia propia.

Yo llamo a Amnistía Internacional, al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y a otras organizaciones de Derechos Humanos, a seguir de cerca la suerte de esas familias que salgan para España. Está aun muy reciente el caso del preso político Pedro Pablo Álvarez Ramos, que fue desterrado a España con otros dos presos y, al cabo de un año tuvo que huir de allí, por los incumplimientos del gobierno de Zapatero, de sus obligaciones con los exiliados políticos. ¡Ojo con esta lección!

Mientras el pueblo de Cuba no tome conciencia de que, para derrotar a esa dictadura tiene que poner los mártires, seguirán viviendo en la asquerosa vida que llevan. Y pasará otro medio siglo de dictadura, oprobios, abusos, miseria y terror.

Antonio Maceo no dijo por gusto lo que dijo:”La libertad se conquista con el filo del machete”.

Medio siglo de fusilamientos, cárceles y destierro; medio siglo de hambre, miseria, abusos y terror es, para cualquier sociedad, más que suficiente para luchar por derrocar a esa humillante dictadura.

Es tiempo ya de tomar el machete.


Un abrazo.

Asdrúbal Canet Camejo

Ex Profesor Universitario y

escritor cubano.

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