7/23/2010

GUILLOTINA PARA ADALBERTO RABEIRO © por Esteban Fernández

GUILLOTINA PARA ADALBERTO RABEIRO ©


por Esteban Fernández




De buena fe muchos amigos y lectores se me acercan cada vez que hago un escrito de índole patriótico y me dicen: “Chico, tú eres un costumbrista, a ti te quedan mejor los escritos simpáticos, eres el nuevo Eladio Secade, dedícate a escribir cosas cómicas nuestras”.

Créanme que eso me llena de orgullo. Pero... si bien es cierto que “yo tengo bastante buen sentido del humor” mi odio y mi resentimiento contra la tiranía castrista es muchísimo más grande. Yo soy un millón de veces MÁS ANTICASTRISTA QUE ESCRITOR.

Y además, aquí han habido miles de muertos producidos por la dictadura. Esos no deben ser olvidados jamás. Es más, aquí los cubanos menores de 40 años ni saben quiénes fueron Campanería, ni Plinio Prieto, ni Pedro Luis Boitel, ni “Francisco”, ni Eufemio Fernández, ni Humberto Sorí Marín, ni Sinesio Walsh, ni Vicente Méndez.. A mí me da la sensación que existen miles de cubanos que ni se han enterado de la muerte de Zapata Tamayo.

Aquí todo el que se raja, se retira, o se convierte en pesimista, o se rinde, o coopera de alguna forma con el enemigo, le está dando las espaldas a todos los que han muerto a manos de los esbirros castristas. Y el que quiera perdonar a los asesinos no merece ni el saludo de los que todavía mantienen vivo el resentimiento contra los que han ahogado en sangre a nuestra nación.

Por favor, no confundan mis escritos “costumbristas” con que yo soy un comediante o que me voy a dedicar completamente a escribir de esos temas. Para mí lo primero es la liberación de Cuba de una jauría de asesinos que han hecho correr ríos de sangre en mi país. Ahí al frente de Villa Marista está el Coronel Adalberto Rabeiro- Jefe Nacional de la Represión en Cuba- y ese no merece un artículo jososo sino que sea el primero en estrenar la guillotina en una patria libre.

Inclusive no solamente han caído las víctimas del paredón, sino cientos y cientos de mujeres, ancianos, niños, tratando de escapar de la Isla. Porque para mí cada vez que un tiburón devora a un cubano es como si lo devoraran los hermanos Castro.

Y tengo muchos amigos que han fallecido alrededor de mí aquí en el exilio, gente que hasta el último suspiro estuvo añorando a Cuba y luchando y deseando la libertad de nuestro país: Néstor Aranguren, Luis Beato, Nicolás Jiménez, Eusebio Peñalver, El Pibe Aguilera, Gilberto Romero, Pepecito Martínez Alegría, Nazario Sargén, Jorge Más Canosa, Manuel Artime. Ahí, hace unos días, acabamos de enterrar a Olga Guillot quien murió alejada de la Patria sufriendo su ausencia. Para mí esos también cayeron siendo víctimas del castrismo.

Fidel Castro y sus seguidores vienen asesinando cubanos desde que estaban en la Sierra Maestra. Es más, desde 1953 comenzó en el Moncada la lista de muertos. Y yo les pregunto a ustedes ¿han escuchado alguna vez a un asesino castrista PEDIR PERDON PUBLICAMENTE por haber matado a un cubano? Nunca.

¿Ha llegado alguien al exilio y decir “Yo en La Campana fusilé a cientos de alzados del Escambray y les pido perdón a sus familiares y a los cubanos en general”? Jamás. ¿A algunos de mis lectores se les ha olvidado cuando Raúl Castro abrió un montón de huecos en Oriente y fusiló a enormes grupos de cubanos y los enterró ahí mismo?

¿Usted era muy chiquito, o no había nacido, cuando el Che Guevara mató a cientos de patriotas en La Cabaña o cuando asesinó a sangre fría al padre de mi amigo José Castaño en su oficina?

Sí, mis queridos amigos voy a escribir de todo (a veces agradable y a veces trágico) pero sin olvidar la razón de ser de esta columna: La liberación de nuestro país, sacar a Cuba de las garras de una pandilla de criminales.

Los muertos claman justicia y todos los que ignoren ese clamor son unos traidores a los motivos por los cuales vinimos aquí. Y nadie me pida que me dedique a otra cosa que no sea la recuperación de nuestra patria. Viva Cuba libre y ¡Gloria Eterna a todos los caídos en esta lucha! Y el que solamente desee reírse que compre los discos de Alvarez Guedes y no lea mis escritos. Y mucho cuidado con eso porque Alvarez Guedes es también tremendo cubano y piensa igual que yo al respecto.


Fuente: La Voz de Cuba Libre

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