6/20/2010

Fabio Prieto Llorente habla sobre Orlando Zapata Tamayo


"Era un placer conversar con Zapata, rebosaba humanidad, me habían impuesto 21 días de castigo y no me permitieron llevar nada a la celda, ni cigarros. Zapata insistió en compartir conmigo lo poco que poseía."

Junio, 2010.- ¡Asesinos! No existe una palabra tan exacta en idioma español para calificar a quienes asesinaron al prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo. Un mártir indiscutible de la resistencia del pueblo cubano contra el totalitarismo y el terror.

Conocí a Zapata Tamayo unos días antes de venir a prisión, el realizaba un ayuno por la Libertad sin destierro de los presos políticos cubanos. Volví a verlo en agosto de 2003 en la prisión de Guanajay. Lo habían trasladado del centro de reclusión Quivican, por sus protestas ante el asesinato de unos presos comunes en el cordón de aquella prisión.

En Guanajay lo encerraron en una celda sin el banco de cemento que sirve de cama en las prisiones de Cuba. Carecía de colchón, de agua para beber o bañarse, esta se la administraban los carceleros. Cuatro paredes y un hueco tupido para sus necesidades fisiológicas. Le negaban la hora de sol diaria. Comía solo galletas y azúcar, no aceptaba nada de la prisión hasta tanto no mejoraran el sancocho que de porvida han entregado a los reos. Exigía, primero que la suya propia la Libertad incondicional de todos los prisioneros de conciencia en Cuba.

Era un placer conversar con Zapata, rebosaba humanidad, me habían impuesto 21 días de castigo y no me permitieron llevar nada a la celda, ni cigarros. Zapata insistió en compartir conmigo lo poco que poseía.

Recluido junto a otros hermanos de causa en el área especial de Guanajay pedimos trasladaran allí a Zapata Tamayo, no nos hicieron el menor caso. A Zapata lo mantenían separado para poder torturarlo con mayor impunidad, supimos lo golpearon en múltiples ocasiones.

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