6/03/2010

El mensaje del castrismo


LA situación de los presos políticos cubanos es tan lamentable que cualquier mejora en sus condiciones de reclusión ha de ser acogida como una buena noticia. En medio de la injusticia que significa que haya personas privadas de libertad por reclamar pacíficamente el respeto a los Derechos Humanos, merece ser celebrada cualquier brizna de aire fresco, como el traslado a cárceles mas próximas a sus domicilios de seis de estos defensores de la democracia que ha sido conocida en los últimos días, el primer resultado de las gestiones de la Iglesia Católica. Si ello fuera el síntoma de que el régimen de La Habana está dispuesto a mudar sus posiciones sobre la esencia del problema, es decir, a reconocer que las condenas son injustas, estaríamos ante un cambio fundamental de la situación política en la isla, que merecería el aplauso general. Sin embargo, nada de lo que ha sucedido hasta ahora permite suponer que las autoridades cubanas hayan dado ese paso ni hay síntomas de que estén preparados para darlo a corto plazo.

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