5/31/2010

HAZ LO QUE DIGO, Y NO LO QUE HAGO


René Gómez Manzano

Abogado y periodista independiente


Desde hace semanas, la opinión pública de todo el mundo ha estado pronunciándose sobre la Ley SB 1070, dictada a fines de abril en el estado norteamericano de Arizona.

La mayoría de los criterios son harto hostiles al documento, que ha sido calificado como “anti inmigrantes”. Las protestas han resultado especialmente significativas en los propios Estados Unidos, donde el pasado primero de mayo hubo manifestaciones en veintenas de ciudades.

No es mucho lo que puedo comentar al respecto. Ése es un país democrático, y es perfectamente normal que los ciudadanos que se consideran afectados injustamente —en especial inmigrados y sus familiares— expresen su inconformidad con la medida.

Los que provocan mi reacción son los comentarios sobre el tema realizados en Cuba. Ya se sabe que el sistema totalitario establecido en nuestra Patria no desperdicia una sola oportunidad de atacar al vecino del Norte, pero si hay algún tema en que el castrismo no tiene un ápice de fuerza moral para criticar es precisamente éste.

Primero escribieron sobre el particular los propagandistas del régimen, pero eso —al menos en teoría— eran simples opiniones personales. Sin embargo, el pasado jueves se publicó una Declaración de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Ante esto no puedo quedarme callado, porque resulta verdaderamente inaudito que el régimen de La Habana critique a otros por lo mismo que él hace constantemente.

El documento oficial cubano afirma que la ley en cuestión tiene “carácter racista”, y critica especialmente que ella permita a la policía “usar el perfil racial para detener a cualquier persona si tiene sospecha razonable de que es un ilegal”.

¡Las cosas que hay que leer! ¿Será posible que los señores diputados que integran la Comisión no sepan que los agentes represivos de Cuba, cada vez que se les ocurre, detienen en la vía pública y demandan la exhibición del carné de identidad a cualquier ciudadano, y esto sin que exista “sospecha razonable”!

Ese actuar arbitrario —el cual, por cierto, no está basado en disposición legal alguna— se realiza de modo preferente —como todos saben— contra los jóvenes de ascendencia africana; por consiguiente, se trata de una práctica viciosa de carácter claramente racista.

Acto seguido, la flamante Declaración pasa a criticar de modo virulento que la citada disposición SB 1070 actúe “criminalizando de hecho a los inmigrantes sin papeles”. Eso es cierto, ¡pero es el colmo que esa crítica parta de los diputados cubanos, cuando en nuestro Código Penal aparece plasmado —desde hace muchos años— exactamente eso mismo que ahora se reprocha a la ley de Arizona!

¿Qué, si no criminalizar el mero hecho de penetrar ilícitamente al país, es lo que hace el artículo 215 del vigente código represivo cubano, referente al delito de Entrada Ilegal en el Territorio Nacional? ¡Ese precepto prevé sanciones de hasta tres años de privación de libertad!

Nada, que los funcionarios y los publicistas cubanos parecen empeñados en aplicar el conocido refrán: Haz lo que digo, y no lo que hago.

La Habana, 22 de mayo de 2010.

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