5/31/2010

El dilema de la libreta de racionamiento. (1ra. Parte)


Una información de Arnaldo Ramos Lauzurique, Grupo de los 75.


El régimen cubano, como el enamorado indeciso, se la pasa deshojando la margarita entre la disyuntiva de mantener o eliminar la libreta de racionamiento, dilema en el que asume males en una u otra opción.


Mientras patrocina una seudopolémica en los medios, donde pocas veces hay un análisis documentado, utiliza sus canales para saber lo que piensa la gente, la cual es su verdadero interés, y la realidad es que el grueso de la población ni quiere ni oír hablar de la eliminación del ya vetusto documento.


La actitud popular al respecto pudiera parecer paradójica, ya que “la libreta” como sucintamente se le denomina, es ante todo un efectivo medio de control y pareciera que, como el perro, reclama plañideramente su dogal antes de salir de paseo, pero es que ésta ofrece una parte de la alimentación a bajos precios y no se puede olvidar que el 83% de la población, unos 9,3 millones de personas que nacieron después de 1958, o que tenían hasta 9 años en esa época, no conocen otra cosa.”


Todo augura que la eliminación del racionamiento traería tensiones sociales agudas, adicionales a la ya tensa atmósfera económica y social imperante y el régimen optará por dejar las cosas como están. Pero la indecisión es la peor de las decisiones y a la larga se comprobará.


En 2007 según cifras oficiales, la población consumía 3 288 kilocalorías (Kc) per cápita diarias, de las cuales 449 correspondían al consumo social, -fundamentalmente obtenidas en comedores obreros, a muy bajos precios y ahora amenazados de eliminación- del resto, 2 839 Kc, el 58% (1 655 Kc) se ofrecían por la cuota normada a un costo mensual de 37 pesos, y el 42% (1 184 Kc) debían adquirirse a precios liberados por un importe estimado de 132 pesos; en total 169 pesos.


Para expresarlo más claro, por la cuota normada obtenía el 58% de los nutrientes, con el 22% del dinero que destinaba a ellos, mientras el 42% comprado en los mercados, en moneda nacional y divisas, representa el 78% del gasto.


Quiere ello decir, que de eliminarse la libreta, si permanecen las actuales condiciones, los gastos de la actual cuota normada se elevarían en 5 veces, para una persona al mes, de 37 a 185 pesos, que representaría un incremento de 148 pesos, y el gasto total mensual en alimentación para una persona de 169 a 317 pesos, aunque es de señalar que en los dos años siguientes las cosas se han agravado bastante.


Para la población total del país estos 317 pesos per cápita mensuales en alimentos, sumarían al año 42 743 millones de pesos, que habría que comparar con sus ingresos totales.


Los ingresos totales de la población al año, alcanzan un estimado de 53 868 millones de pesos, compuestos por 25 625 millones en salarios, 4 140 millones en otros ingresos de los trabajadores, 3 950 millones en pensiones, 1 203 millones de asistencia social, 2 950 millones que sería el equivalente de los estímulos en divisas y 16 000 millones como equivalente de las remesas familiares, salarios en divisas y otros emolumentos de intelectuales, técnicos, etc.


Con un gasto en alimentos de 169 pesos mensuales per cápita, la población gastaba en total al año 22 787 millones de pesos, el 42% de sus ingresos, un nivel ya muy elevado. Con la eliminación de la libreta gastaría 42 743 millones de pesos, el 79%, un nivel que ya podría calificarse de sofocante. Pero ese análisis no tiene en cuenta los distintos estratos de la población, que a falta de otro alimento cabe agruparla en tres distintos tipos de grupos familiares.


Grupo 1.- Los que dependen exclusivamente de salarios, pensiones, estímulos y otros ingresos, sólo en moneda nacional (CUP) que comprenden aproximadamente 2 millones 226 mil núcleos familiares de los 3,5 millones existentes, y unos 7 millones 145 mil 600 personas, para un 64 % de la población. Los ingresos promedios mensuales de este tipo de núcleo son aproximadamente de 819 pesos, que equivalen a 255 pesos por persona, por lo que se verían imposibilitados de adquirir los alimentos necesarios por 317 pesos, al no existir libreta y ello sin poder acceder al resto de artículos y servicios necesarios para la vida. Este sería el grupo más vulnerable, que abarcaría casi dos tercios de la población.


Grupo 2.- Comprende unos 574 mil núcleos familiares, con alrededor de 1 millón 842 mil 500 personas, que cubre el 16% de la población, el cual, además del salario y oros ingresos en moneda nacional, dispone de estímulos en divisas. El ingreso mensual de este tipo de núcleo sería de 1 229 pesos y 383 pesos por persona, por lo que tendría un excedente por persona de 66 pesos sobre los 317 necesarios para adquirir alimentos. Las personas de este grupo tendrían que sacrificar una parte de los nutrientes para cubrir mínimamente los otros gastos.


Grupo 3.- Incluye los que además del salario y otros ingresos en moneda nacional, reciben remesas en divisas desde el exterior, perciben salarios en divisas por trabajos en corporaciones o turismo, o disfrutan de propinas y otros emolumentos en divisas, por ser artistas, escritores, médicos, profesionales, atletas u otros. Abarca 700 mil núcleos familiares con alrededor de 2 millones 247 mil personas, para un 20% de la población. Recibe un ingreso promedio de 2 646 pesos, que significa 824 pesos por persona, suficientes para cubrir sus gastos corrientes,.


En conclusión, de eliminarse la libreta, el 64% de la población se vería en una situación desesperada, otro 16% se encontraría en un estado muy apretado y solo el 20 % podría afrontarlo.


(Continuará)


Sancti Spíritus, 31 de mayo de 2010.

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