3/11/2010

CUBA: LECCIONES DEL LABERINTO Y EL MINOTAURO (1ra. Parte)


Muchas gentes se preguntan cómo y porqué llegó el comunismo a Cuba, con su perverso y criminal estilo de gobernar, cuando en 1958 ocupaba uno de los cinco primeros lugares en América, por su desarrollo y nivel de vida.

¿Cómo se puede explicar eso?

Veamos algunas estadísticas. Según el anuario de la OMS de 1955, era el segundo país de Iberoamérica que tenía los más bajos porcentajes de mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos vivos) en Iberoamérica; que fue reconocida por la ONU en 1956, como el segundo país de Iberoamérica que tenía los más bajos índices de analfabetismo (solo el 23,6%). Y en el anuario de 1957 de la ONU, ubica a Cuba como el mejor país de Iberoamérica en cuanto a cantidad de médicos per cápita (1 por cada 957 habitantes), el de más alto porcentaje de viviendas urbanas electrificadas (82,9%), y viviendas urbanas con baños propios (79,9%), uno de los cuatro países más urbanizados del mundo. (Fuente: “Demographic Aspect of Urbanization in Latin America” Population Branch Bureau of Social Affairs. Chile. 1959. ONU.)

El segundo, después de Uruguay, en cuanto al consumo de calorías por día y por habitantes (2870), con un Producto Bruto Per cápita de $300-400 dólares, entre los cinco mejores del continente americano. (Ver: ONU. Boletín Económico de América Latina. Chile. Vol. 2. No. 1. Febrero de 1957. Pág. 17)

La distribución de su PEA es una de las mejores: 41,5% en la agricultura, 16.6 en la industria y 41.9% en minería, construcción, electricidad, gas, comercio, servicios de educación y salud, etc. (Ver Censo 1953). Su estándar de vida es uno de los mejores del continente y clasifica entre los 31 países más desarrollados del mundo. (Ver: Eugene Staley: The Future of Underveloped Countries, Harper, Nueva York, 1954)

En 1957 su capital, La Habana, se convierte en la segunda ciudad del mundo en tener cine de tercera dimensión; el actual cine Yara, en aquel momento Radiocentro y en 1958, es el segundo país del mundo en emitir señales de televisión a color, y en tener el tercer canal televisivo a color de todo el mundo y es también en ese año, el país de Iberoamérica con más automóviles; 160 mil, uno por cada 38 habitantes; el que posee mayor cantidad de electrodomésticos, el de más kilómetros de líneas férreas construidas por kilómetro cuadrado, y el segundo considerando el total de receptores de radio.

¿Cómo es posible que ese pueblo, esa sociedad, sus intelectuales, sus escritores hayan aceptado apoyar una “Revolución” y la imposición de lo que en unos cinco años se convertiría en la dictadura más oprobiosa, sangrienta, criminal y la más longeva, de cuántas han surgido en Iberoamérica?

Creo que se necesitan varios libros de Historia, para demostrar cómo fue que llegó la noche negra del comunismo.

Yo trataré de hacer un breve resumen de mis conceptos y estudios, acerca de esta cuestión, que por años, ha martillado la conciencia de los cubanos y, pensadores de más allá de nuestras fronteras.

Voy a dividir mí enfoque en cuatro partes: 1) Geografía, orografía y bellezas naturales; 2) Las circunstancias y el entorno político de la República. (1ra. Parte)

3) Las características del pueblo cubano y 4) El comunismo, el Líder, sus promesas, sus planes reales y ocultos y el resultado. (2da. Parte)

1) Geografía, orografía y bellezas naturales

Cuba, la isla bella, la isla paraíso, “la tierra más fermosa que ojos humanos han visto jamás”, según Colón, desde su descubrimiento ha tenido que sufrir una historia de encuentros y desencuentros, de apetencias foráneas y convulsiones internas. Su situación geográfica, lejos de casi todo el mundo, pero muy cerca de los Estados Unidos, han influido muy fuertemente en la historia del país. Su orografía fue diseñada, al parecer para la lucha mambisa contra España o guerrillera contra gobiernos dictatoriales. Sus tierras y sus suelos, le han dado todo lo que necesitaba en productos agrícolas, ganadería, recursos forestales y ciertas riquezas minerales. Su flora y su fauna únicas, llenan montañas y valles, costas y cayos, con un esplendor divino. Se cuenta que Colón escribió en su Diario, que se podía pasar la isla de un extremo a otro, sin ver el sol. Tal era su riqueza forestal, explotada y destrozada por España, que aún tiene en Madrid y otros lugares, castillos, palacios, casas, puertas y ventanas con las bellas y poderosas maderas cubanas después de haber pasado 500 años. Como realmente no es una isla sino un archipiélago, su mar azul celeste, sus playas en la isla grande, en cayos e isletas y sus bahías, son de una belleza extraordinaria y fuera de lo común.

¿Qué le aportó la geografía, la orografía, las cordilleras de las montañas, la impresionante foresta, el mar, las playas, los frutales, los cocoteros y los palmares al cubano?

Le aportó un sexto sentido: el sentido de la pertenencia a una isla. Y este sentido psicológico, profundamente íntimo, ha marcado la idiosincrasia y el carácter del cubano hasta tal punto, que para 1953, solamente hay 1,946 cubanos viviendo en unos diez países de América Latina y, entre 1941-1950, sólo han entrado a los Estados Unidos 26,313 cubanos. Es decir algo más de 28,000 cubanos fuera de su isla, de un total de 5,5 millones de habitantes (Censo 1953).

Si hay un dolor despiadado y terrible para un cubano, es tener que vivir fuera de su terruño. Personas que se fueron de Cuba desde 1959 y tuvieron que morir en otro país, se han llevado a la tumba un dolor que nunca pudieron aliviar. Y a la vida, aunque se tenga de todo, le falta algo vital.

Eso lo saben los maestros de la crueldad castrista y, lo han utilizado de la forma más desvergonzada y miserable.

2) Las circunstancias y entorno político de la República

Treinta años de lucha contra el poder colonial de España, dejó sus huellas también, en el carácter y el comportamiento social y político del cubano. El primer Presidente de Cuba después de la ocupación militar de Estados Unidos, fue un General, Tomás Estrada Palma. Era un hombre honesto y muy estricto, que sabía que gobernar iba a ser muy difícil. Ya había dicho que Cuba tenía una República, pero aún no tenía ciudadanos. La ignorancia, la falta de educación, las actitudes cínicas, la manía de criticar y el choteo era lo común para esos años.

Y las clases altas creían que la política se encontraba por debajo de su dignidad. Así comenzaba la República, en un país desvastado por la guerra, que había dejado 300,000 muertos en los campos de batalla, de una población de 1,8 millones. Los edificios arruinados, los negocios en bancarrota, los cultivos arrasados, la ganadería muy mermada, las vías de comunicaciones y los puentes destrozados, la producción azucarera diezmada y un desempleo espantoso.

El Acuerdo de París, a espaldas del mambisado y del pueblo cubano, significó la continuación de los mismos dueños, los españoles y los americanos, cuyas inversiones de $50,0 millones en 1865, se incrementaron hasta los $200 millones en 1906, sobre la base de la compra de tierras e industrias, a precios irrisorios.

La Enmienda Platt, el Tratado de Reciprocidad de 1903, la base naval, el derecho de los EE.UU. a intervenir cuando quisiera; sus pretensiones de quedarse con Isla de Pinos – que luego fue eliminada – y la entrada de mas de 400, 000 españoles analfabetos y sin preparación alguna, entre 1902-1916, fueron elementos claves para entender la furia y la frustración de los cubanos, que se manifestarían violentamente en numerosas ocasiones, con las consiguientes intervenciones o amenazas de intervenciones, por parte de los EE.UU.

La gestión de Estrada Palma fue por buen camino. Dedico un cuarto del presupuesto nacional a la educación y habiendo heredado un saldo de tesorería de 689.000 dólares del gobierno de EE.UU. lo aumentó a $ 25 millones en el 1906.

Mantuvo una lucha tenaz por la reducción del ejército, de los gastos del gobierno, de la reducción de su plantilla; el manejo del superávit del presupuesto y de la Lotería y el trabajo de los ayuntamientos municipales.

A pesar de su lucha y la del Congreso contra la corrupción, la pobreza era tan generalizada, que fue cas imposible eliminar esa lacra, que perseguiría a toda la etapa histórica de gobernabilidad republicana, algo por lo cual, el pueblo cubano pagaría torrentes de lágrimas de sangre, cárcel y destierro. No olviden este detalle.

Pero, Estrada Palma caería, al final, en el gusto a “las mieles del poder” y trato, a sangre y fuego, de reelegirse, lo que provocó una intervención de EE.UU. en 1906 y el Presidente Roosevelt envía a Charles E. Magoon como Gobernador hasta las elecciones de 1908. El superávit del presupuesto de 1906, se fue por las luchas intestinas, un huracán, la crisis bancaria de 1907 y una epidemia de fiebre amarilla. Magoon, a pesar de todo, desarrolló un extraordinario plan de construcción de carreteras, líneas de ferrocarril, calles pavimentadas, nuevos puentes, y un excelente sistema de acueductos y alcantarillado, que aún existe, pero en crisis, por la desidia del último medio siglo.

En 1908 gana José Miguel Gómez e inaugura la época de los presidentes ladrones y su cohorte oficial. Sin embargo, impulsó el desarrolló los negocios, las pequeñas industrias, la industria azucarera, prestó atención a la construcción de viviendas de la población y quiso comenzar el dragado del Puerto de La Habana, con un préstamo de los bancos ingleses, pero los EE.UU. se opusieron, porque querían hacer ellos el jugoso negocio.

Esto iba a ser el patrón de comportamiento, de todos los presidentes venideros. Los procesos electorales mostrarían la violencia de los partidos, por la toma del poder. Los EE.UU. intervendrían otra vez en 1912 y 1916. Parecía como si los cubanos no fueran capaces de gobernarse. Tal era la rivalidad por el poder. No sólo no había ciudadanos, sino que tampoco había cultura de los principios y reglas de la gobernabilidad democrática en las capas gobernantes.

La corrupción y la carencia de una cultura democrática, serían la base de la entrega del pueblo cubano, a los planes violentos de Fidel Castro, para la toma del poder y, sobre la base de sus promesas en “La Historia me Absolverá”, establecer una República en democracia, sin violencia ni corrupción, respetuosa de las libertades y derechos de las personas.

Grave error que aún está pagando, por un cuento más largo que “Las Mil y Una noche”.

Un abrazo.

Asdrúbal Caner Camejo

Representante del PSC

en Canadá.

No hay comentarios:

Links







Abrir en una nueva ventana

.

.

FIRMA