1/28/2010

“Ya han pasado por mi vida 72 Navidades, han sido amargas la mayoría de ellas.”

Inocencio Martínez Ríos


Foto de Alberto Santa Clara

Sucesos narrados por el comunicador comunitario Alberto Reyes Morales


Un análisis de los festejos navideños hace el señor Inocencio Martínez Ríos, con marcada angustia, me comenta, lo que fueron antes de 1959 y los momentos actuales. El señor Martínez Ríos reside en la calle 51 entre 3ra. y 4ta., La Gomera, Santa Clara, Villa Clara.


“Alberto, recuerdo como si fuera hoy, aquellas “Noche Buena” y los fines de año, también el 6 de enero, Día de los Reyes Magos. Existía una alegría desbordante en cada hogar cubano. Hasta los más pobres hacían fiestas, con motivo de las notorias fechas Cristianas”.


“Se festejaba sanamente y con control etílico. Abundaban los dulces y frutas alegóricas a la fecha. Eras invitado a la cena en cada lugar que llegaras. El afecto sincero de marcada te detenía en cada hogar cubano”.


“Ya no se observan las nueces, avellanas membrillos, peras, uvas, manzanas, dulces caseros, el grito del cerdo que sería sacrificado para la cena familiar”.


“Ya han pasado por mi vida 72 Navidades, han sido amargas la mayoría de ellas.”


“Recuerdo mi infancia en San Juan de los Yeras. !Qué bueno era mi comportamiento! Si me portaba bien, los Reyes Magos me traían juguetes el 6 de enero. En esta fecha siempre al amanecer aparecía algún juguete como premio a mi comportamiento. La alegría infantil se hacia notoria, en cualquier hogar cubano”.


Recuerdo que en 1969, el Comandante en Jefe le dijera al pueblo que no habrían Fiestas Navideñas, que estas serian celebradas en julio. La mal llamada Zafra de los Diez Millones, era el pretexto para la suspensión de las tradicionales fiestas. “No pretendemos eliminar la vieja tradición”, aseguro el Presidente.”


“Al año siguiente se desmintió él mismo y de forma impopular con tiránicas palabras aseguro: “Somos un país revolucionario que no puede atarse a viejas tradiciones. Y en estos momentos ya en Cuba no quedan ni los más insignificantes vestigios de lo que fueran estas viejas y hermosas tradiciones.”


“Hoy solo observo en estas mal llamadas Navidades, un motivo más para las borracheras, reyertas callejeras y familiares, niños sin juguetes por falta de poder adquisitivo de sus padres, ausencia de arbolitos de Navidad, desencanto, tristeza, frustración. Antiguamente, un saludo obligatorio: Felices Pascuas y Prospero Año Nuevo y hoy ¿Qué?”

Santa Clara, 28 de enero de 2010.

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