1/07/2010

Nada que como decía mi abuelo, lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo



Foto de Alberto Santa Clara 
Sucesos narrados por el comunicador comunitario Alberto Reyes Morales


Un vecino que laboraba en la recogida de basura, en su carretón y su caballo fue despedido de su centro de trabajo conjuntamente con todos los que realizaban la misma labor. También otros, que realizaban tareas profilácticas corrieron igual suerte.


El señor Antonio Miguel Martínez Díaz expone apesadumbrado, a este comunicador, la crítica situación económica y familiar en que se encuentra por habérsele cerrado el contrato: “Durante seis años he laborado en la Empresa de Servicios Comunales de Santa Clara, de forma ininterrumpida, tres veces a la semana pongo los arreos a mi caballo y en horas tempranas he realizado la labor de recoger los desperdicios sólidos, que deposita el vecindario frente a sus casas.


Mi trabajo es por contrata de tiempo determinado, es decir cada cierto período de tiempo, tengo que renovar mi contrato de trabajo. Vivo en Calle D entre 4ta. y 5ta., La Gomera, Santa Clara, conjuntamente con mi esposa y una hija que tiene en estos momentos su marido preso. En esta labor que realizo se paga 340 pesos moneda nacional. Tengo que abonar a la ONAT, 25 pesos mensuales por concepto de patente de trabajo, además 132 pesos, moneda nacional, anuales por Licencia Operativa y Seguro. Pese a que pago de forma obligatoria todo este dinero, en 6 años de trabajo no he recibido de esta Empresa, ni ropa para trabajar, ni botas, ni guantes para protegerme de enfermedades y lesiones, absolutamente nada.


El viernes 9 de octubre de el año 2009, me comunicaron que mi contrato había terminado, también otros que realizaban esta labor fueron despedidos, corrieron igual suerte los que se dedicaban a el desyerbe de carreteras, labor muy agotadora pero muy necesaria.


Como todos los despedidos somos contratados, ninguno pertenecemos al sindicato, puesto que no está establecido. Es decir no contamos con el poco de apoyo que pueda brindarnos dicha organización. Los dirigentes argumentan no existe dinero en la entidad para pagar el mísero salario que devengamos, otras empresas de la provincia han dejado cesantes a miles de trabajadores con el mismo argumento.


La situación no puede ser más acuciante, tengo una familia que mantener además de ayudar a mi anciano padre que enviudó recientemente, existen pocas posibilidades de conseguir trabajo, si realizo alguna actividad considerada ilícita tendré problemas con las autoridades.


“Alberto, actualmente los basureros son excesivamente abundantes, te diría la higiene de la ciudad es deprimente, las plagas de mosquitos, cucarachas, ratones, etc. Incrementaron como nunca antes”.


¿Qué pasará ahora? Imagino los hierbazales interrumpiendo el paso peatonal y hasta el paso de vehículos automotores, más epidemias, más necesidad para el pobre desempleado. Nada que como decía mi abuelo, lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo”.




Santa Clara, 7 de enero de 2010.

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