1/28/2010

Estando embriagados escapamos de la difícil realidad.

Michel Rodríguez Torres


Foto de Alberto Santa Clara

Sucesos narrados por el comunicador comunitario Alberto Reyes Morales


En reiteradas pláticas con Michel Rodríguez Torres, joven vecino quien reside en 4ta. s/n entre D y Final, la Gomera, Santa Clara, Villa Clara, he recibido su testimonio sobre la precaria situación por la que atraviesa la juventud cubana.


“Soy un joven de 23 años, que no he podido disfrutar nada en mi juventud, ya que mi situación económica no me lo permite. Terminé el tiempo de Servicio Militar y posteriormente, me incorporé a laborar en Planta Mecánica aquí en Santa Clara. En esta fábrica devengo un mísero salario que apenas me permite mal alimentarme.

Convivo con mi mujer y mi abuela y sólo entra en mi casa mi salario y una pensión de 150 pesos moneda nacional, de mi abuela.”


“Como joven quisiera poder vestir a la moda pero los precios en cuc o moneda convertible no son asequibles para mis pobres ingresos, para comprar un par de zapatos, pantalón, camisa, etc.”


“No conozco a Varadero, la mejor playa de mi país, nunca he visitado la capital, no he tenido acceso a un cabaret, soy extranjero en mi propia tierra”.


“Realmente si no tuviera compromisos laborales, pudiera dedicarme a otras actividades que me proporcionarían mejores ingresos, pero la presión del Jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria (P.N.R), no me permite esta variante laboral.”


“Según he visto en un anuncio de la televisión se plantea textualmente: “El trabajo es un derecho y honor de cada ciudadano cubano. Esto lo recoge un artículo de la Constitución de la República”, pero en mi país el trabajo es una obligación del ciudadano y no puedes obtener con la remuneración recibida, lo más mínimo para una vida decorosa acorde con los propios precios establecidos estatalmente”.


“Los jóvenes de mi edad y aún menores, no contamos con los recursos necesarios que estimulen nuestra existencia y es por esto que nos refugiamos en los vicios.


Estando embriagados escapamos de la difícil realidad. La violencia entre nosotros se hace más notoria, ya es peligroso recurrir a los pocos lugares recreativos que podemos visitar, con mucha frecuencia en estos lugares las reyertas terminan en letales consecuencias”.


“Hay jóvenes que tienen posibilidades económicas, ya que reciben dinero del extranjero o sus padres ganan de forma legal o no legal lo suficiente. Ellos son mirados con envidia por la mayoría juvenil desposeída de mi país.



Santa Clara, 28 de enero de 2010.

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