1/05/2010

El Descalabro: Juan Carlos Herrera Acosta desde la Prisión Provincial de Holguín


El Descalabro

Culmina un año más de férrea dictadura, con datos económicos en extremo negativos, una economía en ruinas totalmente. La inoperancia del sistema político lo torna más incapaz de sobrevivir, en un mundo cada vez más globalizado y su séquito dinástico está cada vez más auto aislado de la economía mundial y de la democracia. La dirigencia de La Habana no muestra avances en ningún aspecto y la represión se ha recrudecido mucho más contra la oposición pacífica que busca espacios de libertad y que emerja la verdadera sociedad civil.

El mismo discurso guerrerista, planes irrealizables marcados en las calendas griegas y en la quimera de los Castros, frente a tanto descalabro político-económico el callado de la dirigencia del patio ha sido el fantasma del supuesto y eterno enemigo del norte, la supuesta invasión; y la culpa de todo va a parar al basurero de siempre, el embargo o “bloqueo” estadounidense. 

Una demoscopia dentro de la aldea verde olivo, acerca de los males existente daría al traste de que la hoz y el martillo dictaron su acta de defunción en la isla caribeña.

El guión de este montaje debe cambiar y salir por la puerta trasera, dándole paso a la plena libertad, por el bien de todos los hijos de esta tierra. No pocos ilusos se frotaron las manos, creyendo que al asumir el trono el menor de los Castros y con un discurso ambiguo, llegaría la miel de los esperados cambios. Todo fue pura pantalla o cortina de humo, para ganar tiempo con los petrochavezdólares. Le lanzó un guiño al nuevo inquilino de la Casa Blanca acerca de un posible diálogo, y acto seguido puso una corona de espinas con más de lo mismo.

Creyeron encontrar un enemigo en el afronorteamericano, al que por cierto ya le están lanzando fárragos e injustas filípicas, en medio de una política norteña de flexibilización y distensión, pero desde acá todo es sí, pero no; dándole un apretón más a la tuerca represiva contra todo el que disiente.

Las cárceles continúan devorando a decenas de presos políticos y de conciencia. Existe -y es real y no ocultable- el racismo en todas las esferas de la vida cubana, un mal enraizado sin ambages y cortapisas, los negros en Cuba poseen muy pocas y restringidas posibilidades. 

El acercamiento al eje desestabilizador, compuesto por Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua ha crecido y otros tantos solapados aduladores de la dictadura en el continente se han olvidado de que sus países fueron presas de tiranía. Pero… al parecer y como todo indica, hay dictaduras buenas y malas, por lo que dejan traducir Cristina Fernández, en Argentina; y Michele Ballelet, en Chile, quien sufrió prisión durante el pinochetismo y donde su padre fue asesinado.

Por lo pronto los cubanos debemos aunar esfuerzos y buscar a toda costa y costo los cambios necesarios. Los de la diáspora constituyen un pilar de gran valor para esta gran encomienda.

Nos espera un 2010, que según el último discurso del General en Jefe, pocas o ningunas esperanzas debemos cifrar en cuanto a mejoras, el PIB percápita decrecerá mucho más frente a una moneda dual, devaluada totalmente. La contracción económica se hará mucho más visible y perceptible, hasta en la escala de Richter de los sesudos economistas de casa, así como el déficit de productos básicos y la inflación. Se mantendrá mucho más estática y anquilosada la economía, las necesidades básicas de los ciudadanos no podrán ser cubiertas y los cinturones deberán apretarse mucho más y no por la actual crisis financiera global, es que creció mucho más la de 1959, que siempre ha estado latente con la casi siempre eterna libreta de extremos racionamientos.

La economía irá mucho más en picada y solo se darán algunos remiendos o cambios cosméticos que a la postre será un arbitrismo total, sin soluciones viables.

Los precios de productos necesarios serán por lógica matemática exorbitantes, o sea cifras astronómicas frente a salarios irrisorios y miserables. Las falsas expectativas creadas en torno a la herencia dinástica del poder de Raúl Castro, ya se desvanece como castillo de naipes.

Aspecto un tanto preocupante y no menos importante en momentos tan cruciales constituye el acercamiento mucho más estrecho del gobierno cubano hacia el régimen fundamentalista de Irán, e incluso arrastrando sospechosamente a los Jinetes de la Apocalipsis: Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega.

La nación persa busca, en contra del consenso de las Naciones Unidas, obtener el arma nuclear y está enriqueciendo uranio. Resulta paradójico este acercamiento de La Habana y sus secuaces, con un régimen deplorado y condenado al ostracismo por su fin belicista peligroso y su programa nuclear.

Desde la empobrecida Habana, los sátrapas militares desataron todo un despliegue militar, con el marcado objetivo de desviar la atención de los nacionales y que se olvidaran de los estómagos vacios, las penurias, la escasez y la desesperanza. El ejercicio Bastión 2009, debía inocular una inyección de amnesia a los cubanos, buscar al eterno enemigo, por supuesto a los norteamericanos. Ese viejo culebrón que ya no engaña a nadie, 51 años bajo la misma obra teatral de una supuesta invasión.

En el 2010 los escudos del castrismo se verán seriamente dañados: educación y salud. El presupuesto caerá estrepitosamente, en muchos casos escasearán los medicamentos y desaparecerán de las maltrechas redes de farmacia. Los trabajadores son solo subempleados esclavos, que reciben un mísero salario, la salvedad recaerá en los exportados médicos y maestros, que cumplen una misión, más que humana de penetración ideológica y devengan algunos pocos dólares, sin olvidar las remesas familiares provenientes de Estados Unidos de América y otras partes y el salvador jineterismo.

De un modo sinóptico he tratado de expresar lo que desde la prisión puedo percibir como obvia y tangente realidad frente al discurso de Raúl Castro en la última sesión de la mal llamada Asamblea Nacional y unos supuestos diputados, o sea, esa dedocracia parlamentaria.

Las cárceles continúan sobregiradas, los recintos carcelarios son solo centros de terror, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, sin que se vislumbre una necesaria y obligada amnistía. Los injustos encarcelamientos frente al descontento popular crecerán como contrapeso a las ansias de libertad y alerta deben estar los cubanos y la comunidad internacional, la represión crecerá por lógica demisión.

Por último el fondo habitacional estará mucho más destruido y afectado. Los campos continuarán con el verde y dueño marabú en medio de tierras cansadas e improductivas por la inoperancia e intolerancia del régimen de liberalizar los productos y a los productores.

El caso Cuba es apocalíptico, transporte en ruinas, viales con idéntica suerte, los ferrocarriles con viejas máquinas y coches, la red eléctrica deteriorada y si funcionan algunas fábricas y plantas es con la obsoleta tecnología soviética y norteamericana de principios del siglo pasado.

Pero no todo está perdido, los cambios se avecinan por lógica y necesidad histórica. A decir de la escritora cubana exiliada Zoe Valdés, Cuba necesita cambios pero cambios con vergüenza.

Frente a la visible sucesión de poder a los descendientes de los dueños del trono, traspaso que no debemos aceptar ni tolerar bajo ningún concepto. Comenzará el nuevo año con menos esperanza, bajo la vieja dirigencia que no tolera ni da espacio a la democracia ni al pensamiento individual.

Raúl Castro lanzó su mensaje de guerra fría y cerro con un portazo toda esperanza de cambio. 


Holguín, 5 de enero de 2010.

De la mesa de trabajo de Martha Beatriz Roque

1 comentario:

Liborio Esperanza dijo...

Perfecto análisis, hay que ser ciego para no ver

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