1/16/2010

Cero + cero = cero

Por Luis Tornés Aguililla. 16 de enero de 2010.

Lo que ocurría en Haití antes del terremoto y lo que ocurrirá allí en los próximos años, nos imponen una evidencia : para que la nación haitiana se levante algún día costará mucho, con o sin ayuda internacional.


Desde hace dos siglos, el mundo presencia la imposible constitución de un Estado rector en el seno de los haitianos, un pueblo simbólicamente mayor que, aun llevando en sí el orgullo y dignidad que la historia de las Américas le otorga, nunca ha dispuesto de un mínimo vital que le sirva de estribo para su inclusión en el concierto universal.


Con facilidad imaginamos los resultados que acarrea una población de nueve millones de personas en un territorio tan pequeño donde la mariguana, la cocaína, el SIDA, el analfabetismo y la violencia rural y urbana empujan violentamente a Haití a una tutela de facto a manos de la comunidad internacional porque sencillamente no puede ser de otro modo : la nación haitiana existe pero Haití se ha convertido en una quimera espeluznante donde reina la ley de la jungla .


Haga usted su Revolución, destruya el aparato productivo del país, viole todas la leyes de la economía, decrete que lo que vale es la pureza, ya sea racial o política y, al cabo de cierto tiempo verá usted el resultado apocalíptico que obtiene.


Y como me es imposible dejar de hablar de Cuba, le recuerdo al amable lector que unas personas enfermas en un hospital habanero acaban de morir de frío y dicen que también que de hambre. De confirmarse ese drama, ello sería la prueba tajante de que el sentido de humanidad que se respira hoy en la isla de Cuba está en vías de haitianización porque a la luz de la historia ( aunque nos cueste trabajo aceptarlo ) el proceso estructural haitiano es exactamente el mismo que Cuba ha seguido en sus últimos 50 años.


Ahora, todas las buenas voluntades se precipitarán para ayudar ante el sufrimiento inmediato de los haitianos pero una vez que haya pasado el primer impacto psicológico y que los muertos hayan sido enterrados bien sabemos que nada cambiará porque ¡ cero más cero es igual a cero !.


Lección del día : « sachons évaluer le souffle du boulet qui passe »*.


* Sepamos interpretar el soplo del cañonazo al pasar.

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