12/09/2009

El valor de los seres humanos

Miriam Leiva


LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - Al escuchar a dos sencillas mujeres expresar sus mensajes al pueblo cubano para las Pascuas y el próximo año, impresionaba el amor, la ausencia de rencor y los buenos deseos para todos, a pesar de los inmensos sufrimientos que afrontan junto a sus familias desde antes y después de la Primavera Negra de 2003.

Isel Acosta tiene a su esposo, Blas Giraldo Reyes, de 54 años, condenado a 25 de cárcel. Casi al abrir los ojos al mundo empezó a padecer el rigor contra su familia en las tierras de Sancti Spiritus hasta la deportación a los llamados pueblos cautivos en Pinar del Río, del que retornaron al cabo de casi 20 años; situación similar vivió él. Envió a su único hijo al extranjero porque era hostigado debido a la historia familiar, especialmente al encarcelamiento del padre. Vive sola, a merced de los caprichos gubernamentales, desde un horrible “mitin de repudio” con cientos de personas a punto de derribar la puerta de entrada, hasta seguimiento permanente. Pero sus mayores preocupaciones son los 8 padecimientos serios de Blas, quien llegó a prisión únicamente con hipertensión arterial. Las últimas novedades son la polineuropatía que le está provocando pérdida de los reflejos en ambas piernas y manos, y los triglicéridos muy elevados.

Bárbara Rojo es la esposa de Omar Ruiz, de 63 años, condenado a 18 de cárcel. Ese periodista independiente también era hipertenso, pero hoy cuenta 10 delicadas enfermedades. A ella la acompaña su hijo de 11 años, quien ha sufrido mucho por la ausencia del padre y la hostilidad en la escuela y el vecindario. El estrés ha dañado extraordinariamente a estos indefensos e inofensivos seres humanos.

Cuando hoy, 10 de diciembre, se conmemora un nuevo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, reflexionamos sobre las violaciones en materia civil y política cometidas por las autoridades cubanas; las mismas que llenan el mundo con propaganda de la supuesta injusticia contra los 5 espías sembrados en Estados Unidos.

Pero allí han tenido revisión de sus procesos judiciales, que en el caso de tres han rebajado ya las condenas. A los prisioneros de conciencia y políticos pacíficos cubanos en Cuba, el “país más democrático y justo del mundo”, no se dio oportunidad de un debido proceso, ni de justa apelación, ni de revisión de causa. Las condiciones de prisión y la asistencia médica han formado parte de la tortura física y psicológica, violatoria de las Normas Mínimas de Tratamiento de Reos de la ONU, aceptadas por el gobierno cubano, y de preceptos de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, suscrita por Cuba en 1987 y ratificada en 1995, así como de las disposiciones sobre atención médica.

Las esposas, madres, hijas, hijos, hermanas y otros familiares de los 5 han podido visitarlos y fotografiarse con ellos, lo cual es justo, así como recorrer el mundo a expensas del erario cubano, e incluso realizar campañas propagandísticas, con grandes vallas en céntricos lugares y manifestaciones en las calles de los Estados Unidos. A las revisiones de condenas han asistido familiares y amigos. Las mujeres, hijos y otros parientes cercanos de prisioneros de conciencia cubanos son perseguidos en Cuba y no reciben permisos para viajar a otros países. Las fotos y los amigos están prohibidos. Los extranjeros solidarios que los visitan afrontan la posibilidad de ser tratados como enemigos y deportados. Los 5 tienen Internet y se pueden comunicar con los dirigentes cubanos y el mundo, pero los aproximadamente 200 prisioneros políticos cubanos están hacinados con reos comunes de alta peligrosidad, tienen comunicación telefónica arbitrariamente manipulada y no reciben correspondencia.

Sin embargo, los prisioneros de conciencia y políticos pacíficos en Cuba están convencidos de la justeza de sus esfuerzos, de que recibirán la libertad incondicional porque no han cometido delitos, no tienen ansias de revancha, y aspiran a la reconciliación de los cubanos con respeto a las opiniones diversas y los derechos humanos para progresar en democracia.


Blas Giraldo Reyes, 54 años, prisión Nieves Morejón, Sancti Spiritus, condenado a 25 años. Padece de hipertensión arterial, hipoacusia izquierda, operado de pólipos hemorroidales, artrosis generalizada , gastroenteritis crónica diabetes Mellitus II, hernia dcal lumbar a nivel de L5-S1, hernia umbilical, trgliridos elevados, polineuropatía, pérdida de reflejos en ambas piernas y manos.

Omar Ruiz, 63 años, prisión Nieves Morejón, Santi Spiritus, condenado a 18 años. Padece de hipertensión arterial, que le ha producido ensanchamiento de la vena aorta , floculo utrio, puede ocasionar desprendimiento de la retina, úlcera gástrica por estrés, gastrodeudenitis hernia hiatal , broncoestacia, espina bífida, artrosis cervical, faringitis crónica.

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