11/30/2009

Moratinos es el velo

Por Luis Tornés Aguililla.

30 de noviembre de 2009.



Se habla en Europa de 1 300 millones de dólares.


Tal sería la suma que, desde hace rato, Raúl Castro y cofradía no devuelven a los empresarios españoles que operan en Cuba porque, técnicamente hablando, la dictadura cubana necesita ese dinero para intentar respirar en medio de la actual castástrofe financiera internacional.


Esta vez, no se trata solamente de la maldad sádica del régimen sino de una realidad objetiva y visible con toda claridad en el nivel de represión contra la población cubana en general.


El espectro represivo del temeroso gobierno se menea entre los puñetazos dados en plena calle hasta el arresto del pobre pescador clandestino en la bahía de Nuevitas, sin olvidar las recientes maniobras de las fuerzas armadas haciendo gala de un material bélico digno del medioevo.


El problema de aquella tropa habanera es no perder el control del país porque fundamentalmente saben dos cosas : que, hoy por hoy, penden como piltrafas a merced del primer disgusto coordinado de la juventud cubana y que es muy corto el trecho que separa el Capitolio de la Roca Tarpiana….


En semejantes lances está atrapado el gobierno español que, de Felipe González a Zapatero organizó y animó el regreso de España a la « siempre fiel » con aquella llana ilusión del tendero gallego al poner pie en Cuba antes de que llegaran los americanos.


Fuera de la Unión Europea, son los Estados los que garantizan las inversiones en caso de descalabro político mayor en el país donde las empresas de la Unión hayan realizado dichas operaciones. Tal fue el caso en Irak, donde los franceses lo perdieron todo a raíz de la última guerra. El Estado galo pagó la factura.


En Cuba, el garante de los intereses financieros de los empresarios españoles es el Estado español.


En 2008, Zapatero mandó a Cuba a José Blanco, entonces n° 2 del PSOE y actual Ministro de Fomento, con la importante misión de sosegar los nervios de los empresarios españoles que hoy andan pidiéndole a Dios que a Raúl le dé una perreta cubana y los expulse « del indomable territorio nacional en las próximas 48 horas, etc » ( si fuere posible con golpes o insultos) para así poder plantarse en La Moncloa y decirle al inefable Zapatero : ¡ venga la pasta ! pero, justamente, eso es lo que el gobierno español quiere evitar porque si tuviese que pagar a las empresas españolas lo que hipotéticamente éstas perderían en Cuba, entonces estamos hablando de un dinero que la Madre Patria no tiene ni aunque volvieren a Sevilla las siempre esperadas naos de las Indias Occidentales.


Los más de doscientos presos políticos en Cuba y el terror habido o por haber no provocarán en el gobierno español absolutamente ninguna reacción porque más allá del compadrazgo de ciertos españoles con la jerarquía cubana, hay una realidad financiera de alto vuelo, en la cual, Moratinos es el velo.

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